miércoles, 12 de marzo de 2014

Una historia asturiana de fantasmas (o no)

En una ocasión una pastora vaqueira de los valles que rodean el río Esva tuvo a bien entretenerme con el relato de un fecho que, según me contaba, le había acontecido a ella misma en su tierna infancia.
Lo de tierna es un decir, porque a los fíos de los vaqueiros de Silvamayor la infancia no les reservaba más que trabajos y penurias, incluyendo alguna que otra paliza por extraviar una cabra o, como en su caso, por deslomarla de una pedrada para evitar que escapase (tranquilícense vuestras mercedes, la cabra sobrevivió y nuestra protagonista libró de la paliza).
Había ya entrado en la tierra de Tineo el vicio del tabaco, y el padre de nuestra vaqueirina, la cu
al no tendría más de diez años, no se le ocurrió otra cosa que mandar a la neña a buscar tabaco a la única tienda disponible en varias leguas a la redonda.
Fantasmagórica ilustración de Juan Pablo Moratiel
 Pero hagamos un alto, tengo que hablar primero de Silvamayor y sus circunstancias, para que vuestras mercedes entiendan mejor la penuria que acarreaba el encargo. Silvamayor es una braña, es decir, uno de esos lugares que tienen a bien ser descritos como pastos de verano para los trashumantes vaqueiros, que pasan el verano en un sitio y el invierno en otro, siguiendo siempre las necesidades del ganado vacuno que cuidan. Silvamayor está considerada la braña más grande de Asturias, pero eso no es decir mucho, no piensen en más del centenar de habitantes, todos ellos dispersos en sus también dispersas casas, pues las brañas no se caracterizan por juntar a sus habitantes en el mismo lugar. Piensen en prados empinados, casas pequeñas separadas unas de otras que se sostienen al borde de los susodichos prados, caminos embarrados, bosques de robles, castaños y abedules que pueden llegar a ser muy frondosos (no en vano Silvamayor podría significar Bosque Grande) y una oscuridad total, mitigada solo por el brillo de las estrellas y la luna (a veces ni eso si está nublado, que es a menudo) cuando cae la noche.
Bien. Esto era Silvamayor. 
Seguro que vuestras mercedes han deducido ya que la tienda en la que se vendía el tabaco, que era tienda, taberna y de todo, como es lógico, no se encontraba precisamente cerca del Remolín, que era la casa de nuestra protagonista. No lo estaba y por si fuera poco estaba al otro lado del bosque. Eso si, por lo menos había un camino.
 La neña, que no tenía ganas de que le cayera otra somanta de palos, no tuvo más remedio que ir a por el tabaco pese a lo tardío de la hora, y después de mucho caminar pudo hacerse con el preciado bien y tomar el camino de vuelta a casa.
Y aquí empezaron sus problemas. 
 A medida que se adentraba en el bosque que atravesaba el camino, ya en noche cerrada, empezó a oír un repetitivo crujir de ramas. Un hombre de ciudad como yo mismo y muchos de vuestras mercedes no reconocería un sonido producido en el bosque en la oscuridad, pero una feraz habitante de las brañas como ella si. Era el sonido de una bruesa, un pequeño hacha usado para cortar leña, el que se dejaba oír entre las tinieblas. 
La neña aguzó la vista intentando distinguir una lumbre entre la oscuridad, algún indicio de la procedencia del sonido, pero nada, solamente oscuridad y el monótono repiqueteo: tap, tap, tap.
La neña empezó a asustarse.
Conocía de sobra los montes que atravesaba, no era la primera vez que iba y venía a por tabaco, y sabía de sobra que una vecina de los alrededores tenía una bruesa y solía cortar leña en esos bosques. Lo que no era lógico era que lo hiciera por la noche, cuando no se ve nada y uno no sabe que se puede encontrar en la espesura. Pese a todo la neña preguntó en voz alta: "¿Maruxa, yes tú?" 
Pero tan solo se oía: tap, tap, tap.
Asustada la neña echo a correr y no paro hasta llegar al Remolín, donde su madre, al verla tan pálida le preguntó que le había pasado, la neña contó lo sucedido a su madre, quien como buena madre la reconforto con sus abrazos. 
Como no había nada que hacer cuando se hacía de noche fueronse todos a dormir en la única cama que había.
Y durmieron.
Hasta que alguien picó a la puerta. 
Imaginense vuestras mercedes el susto que nuestros vaqueiros se llevaron al oír picar a su puerta a esas horas de la noche. Miraronse asustados y se decidieron a abrir la puerta. Era un vecino. Venía a decirles que Maruxa, la señorina que tenía una bruesa y solía cortar leña en el bosque había muerto esa noche.
Post scriptum: esto que acaban de leer me lo refirieron a mi hace casi veinte años en una vieja casa de Oviedo en una noche de tormenta. La vaqueirina de la historia no es otra que mi abuela (güelita) que respondía al nombre de Aurelia Cano Iglesias y que me contó la historia poco más o menos igual que la he contado yo aquí. Claro que ella se conocía los nombres de los sitios; de la tienda, del bosque, de la anciana, y yo solo me acuerdo del nombre de su casa; El Remolín. Al acabar la historia, muy tranquilamente, mi abuela me explicaba que ella no sabía si lo que había oído eran fantasmas, animales hozando o lo que fuera. Me contó lo que le pasó y ya. Lo que no sirvió de nada porque yo me quede igual de asustado que estaba.
Este tipo de augurios de muerte son muy habituales en los mitos asturianos adquiriendo formas variopintas y diversas a lo largo de toda la región, como es el Carru de la Muerte, el Tamboriteiru o el propio Güercu que refería en una de las primeras entradas del blog y cuya protagonista era la hermana de mi abuela Aurelia, (vaya familia...), pero este otro me lo contaron mucho más adelante y en un día soleado, con lo que no fue tan impresionante. A falta de saber si fueron fantasmas, güercos, poltergeist o cualquier otra cosa, solo me queda espera que hayáis disfrutado de la historia tanto como yo en su momento.
Post scriptum II: hay otra cosas en relación a mi abuela y sus cuentos que me llamó la atención en su momento y que creo que la puedo contar aquí sin que desentone. En otra ocasión, mientras medio en broma, medio en serio me reñía por no ser buen cristiano (literalmente; "porque en esa casa estáis todos endemoniaos") ante mi pregunta de por que creía en Dios me respondió: ¿Y si no hay Dios como no se sale el mar de su sitio? Y ahí quedo la cosa.
La cuestión es que años después leyéndome el libro de Cristobo de Milio Carrín, "La creación del mundo y otros mitos asturianos", me encontré con que una de las funciones que tradicionalmente se daban a los dioses paganos era mantener el mundo dentro de su orden, entre otras cosas evitando que el mar se desbordara. 
Con esto no quiero decir que mi abuela fuese una adoradora pagana, ni que los vaqueiros mantuvieran facetas de cultos pre-cristianos en sus creencias, solo que me llamo la atención la similitud entre lo que ponía el libro y lo que me había dicho mi abuela.
Por otro lado, aunque en la historia digo que los ruidos se oían de noche cerrada, creo que en el relato de mi abuela todo sucedía al anochecer, es decir uno de esos momentos que no es ni de noche ni de día y en los que los celtas desconfiaban pues consideraban que se hallaban en la encrucijada entre dos mundos y que eran idóneos para que ocurrieran hechos sobrenaturales. De nuevo supongo que nos encontramos ante una casualidad. ¿Quién sabe?
Ideas de Aventuras: uno de los personajes atraviesa el bosque al anochecer cuando comienza a oír el tintinear de una armadura entre la floresta, tal vez se prepare para una emboscada o tal vez huya, da igual, no ocurre nada, solo se oye ese ruido. Por fin se reúne con el resto del grupo cuando uno de ellos, que viste armadura, pasa a su lado y el Pj del principio oye exactamente el mismo tintineo. Tirada de IRR y¡zas! se da cuenta que acaba de presenciar un augurio de muerte sobre su compinche. ¿Y ahora que?

lunes, 10 de marzo de 2014

Fernando Álvarez, el malvado obispo.

Fernando Álvarez de las Asturias, obispo de Oviedo entre 1302 y 1323.
Posiblemente el hecho más famoso de este obispo del medioevo asturiano sea que comenzó la construcción de la catedral gótica de Oviedo, encargando las obras de reforma del claustro para sustituir el antiguo de carácter románico, que era bajo y pobre y en poca consonancia con una sede episcopal que había ganado gran renombre en toda Europa gracias a las peregrinaciones que se hacían para contemplar sus reliquias.

Otro hecho por el que puede ser conocido el obispo es su parentesco con Rodrigo Álvarez de las Asturias, el gran magnate del momento en la región, eran primos, por lo tanto el obispo era miembro de la, en aquel momento, muy poderosa Casa de Noreña. Sin embargo el obispo se dedico siempre a engrandecer más a la catedral de Oviedo que a su propia Casa. Evidentemente era consciente que la estrella del momento era su primo don Rodrigo y el obispo quería brillar con luz propia. Por cierto que también era hermano de la abadesa de Santa María de la Vega, el monasterio de monjas benedictinas que ocupaba una vega muy arbolada situada a la vera del camino real que venía del oriente astur.

La vieja catedral de Oviedo según Juan Pablo Moratiel
Pero sigamos con el obispo.

Don Fernando Álvarez tuvo a bien terminar con un pleito que su antecesor había comenzado con el Alcalde Real Alfonso Nicolás. Éste había encarcelado y humillado al anterior obispo de Oviedo, Fernando Alfonso Pelaez, allá por el año 1294. En realidad el momento del encarcelamiento y la humillación eran anteriores a la elevación de don Fernando a la dignidad de Obispo, pero tanto da. El prelado no lo había olvidado cuando apenas un año después alcanzó el cargo y ordenó excomulgar al alcalde del rey. Alfonso Nicolás apeló a la santa sede e incluso el rey Fernando IV pidió que se levantará la excomunión, pero el humillado obispo no cejó en su empeño y todo el asunto no se resolvió hasta 1306, cuando siendo ya obispo nuestro Fernando Álvarez, el viejo alcalde real accedió a cumplir una penitencia, a saber: caminar semidesnudo, con una soga al cuello que le ataba a otros excomulgados por el obispo desde la calle de la Rua hasta la misma catedral. Además debía don Alfonso Nicolas pagar 900 sueldos y entregar a la catedral la casa de la Rua, en cuya torre había estado encerrado el dean. El alcalde cumplió, pero no todo, sus descendientes todavía habitaban la casa de la Rua y mantuvieron pleito al respecto con el cabildo. 

Otro hecho notable por el que podría ser recordado el obispo es la milagrosa curación de una perlesía del arcediano de la catedral, don Rodrigo Gutierrez, el cual perdió el hablar y "se le torció el gesto con mucha fealdad", pero gracias a la intervención de los santos San Eulogio y Santa Lucrecia, se recuperó milagrosamente de la perlesía. El obispo, en agradecimiento, mando construir una arca de plata en la que depositar los restos de los santos martires, que hasta entonces habían estado guardados en una más simple arca de madera. Por cierto que entre tanto mover de arcas de aquí para allá se tuvo a bien abrir unas arcas que habían sido depositadas allí por el anterior obispo, el de la excomunión, y se encontró en ellas gran cantidad de joyas y metales preciosos, nada menos que hasta quince quilos. Y es que el buen don Fernando Alfonso era una gran coleccionista de joyas, que las había guardado a buen recaudo en la Cámara Santa de la Catedral. Su sucesor en el cargo, nuestro Fernando Álvarez decidió que las joyas se las quedaba él, posiblemente quería empezar una nueva colección por si mismo. 

Sin embargo, si por algo merece ser recordado el obispo don Fernando Álvarez, de la Casa de Noreña, primo de don Rodrigo Álvarez de las Asturias, es por haber cobijado y protegido al más sanguinario de los bandidos que asolaron las tierras centrales de Asturias en la baja edad media. Me estoy refiriendo al ya nombrado don Gonzalo Peláez de Coalla.

En efecto, el buen obispo estuvo muy implicado en las luchas internas que en ese momento sacudían a la ciudad de Oviedo y que enfrentaban por un lado al regimiento de la ciudad y por el otro al cabildo catedralicio, junto con los monasterios de San Vicente y San Pelayo. 
Pongámonos un poco en antecedentes.

Oviedo en su origen había sido fundada como sede regía por Alfonso II alrededor del monasterio de San Vicente que pocos años antes había fundado Máximo y Fromestano. Cuando al morir Alfonso III en 910 se traslada la corte a Leon, en Oviedo se queda tan solo el obispo como fuente de poder, hay que tener en cuenta que muy posiblemente en estos años Oviedo se circunscribiría a la catedral, sus dependencias y los monasterios de San Vicente y San Pelayo y los edificios anexos que servirían para dar servicio a los tres centros religiosos. Es decir, Oviedo era prácticamente una gran iglesia amurallada. Esta situación se mantuvo así durante un par de siglos, hasta que en el s. XII comienzan a afluir a la ciudad una gran cantidad de peregrinos, lo que da origen a un autentico desarrollo urbano de la vieja capital astur, Alfonso VII en 1145 confirma el fuero que había sido otorgado a la ciudad por su antecesor Alfonso VI. 

Y hay empezaron los problemas.

Transcurridos los años, la parte no eclesiástica de la ciudad comenzó a obtener más y más poder e influencia, hasta poder hablar de tú a tú con el cabildo. Ésto unido a la decadencia eclesiástica generalizada de la que es testigo la baja edad media nos da una imagen de un cabildo catedralicio que ya no es lo que era y que, pese a todo su inmenso poder (poseía nada menos que un tercio de toda la región), ve como este se le escapa de las manos siendo recogido por el estamento burgués y secular. Toda una afrenta. 

 En 1310 se encuentra nuestro obispo en Salamanca, reuniéndose con su iguales y acordando de apoyarse mutuamente con el objeto de mantener y aumentar sus poderes feudales. Sabiéndose protegido por sus iguales y muy lejos de la autoridad del rey, que no había podido acudir en ningún momento en socorro de la villa de Grao, acosada esta como estaba por el bandido de Coalla, el obispo se pone manos a la obra y comienza a cometer tropelías y atropellos a los habitantes de la ciudad recurriendo incluso a la violencia armada y al chantaje. 

De hecho, aprovechándose de la situación estratégica de los castillos que rodeaban Oviedo y que estaba bajo su control, esto es Priorio y la gran fortaleza de Tudela, el obispo se decide a poner a la ciudad en un asedio de facto, sabedor de que sin suministros externos Oviedo no puede sobrevivir. El instrumento de su cerco no sera otro que el inefable don Gonzalo Pelaez, al que el obispo le había entregado ya en 1308 el control de los estratégicos castillos. El acoso fue tal que la ruta más directa entre Leon y Oviedo, la que atraviesa el puerto de Pajares, hubo de desviarse y el pan y el vino tuvieron que traerse por el puerto de Leitariegos a través de la tierra de Tineo. Una ruta que aún así pasaba peligrosamente cerca del castillo de Priorio, también controlado por el obispo y su sicario. 

La situación de guerra y acoso a la ciudad se mantuvo hasta finales de 1315 en el que don Rodrigo Álvarez de las Asturias, Adelantado Mayor de Asturias, Leon y Galicia, acude con un ejercito para acabar con la amenaza del bandido. Al año siguiente somete a la fortaleza a asedio y se dispone a expugnarla trayendo de Oviedo un ingenio de asedio. Su primo el obispo comprende que todo está perdido y, antes de perder el preciado y estratégico castillo, decide entregarlo y rendirse. El obispo había sido derrotado por su propio primo.

No se sabe mucho de lo que le ocurrió al obispo en sus últimos seis años de vida. Seguía siendo un hombre poderoso en la región, pero está vez había uno por encima de él, que no era otro que su primo, y seguramente no quiso o no pudo desafiarle abiertamente, aunque es muy probable que el enfrentamiento con la ciudad continuara no volvió a adquirir los tintes dramáticos que se alcanzaron con la entrega al de Coalla del castillo Tudela. 

El obispo moría en 1321.

Ideas de aventuras: 
  • Oviedo está buscando hombres de armas para defenderse de las correrías de don Gonzalo y el obispo. ¿Conocen los PJ's a alguno?
  • Los Pj's son artesanos y burgueses de la ciudad de Oviedo, intentan llevar una vida sencilla y prospera pero hete aquí que el obispo se ha encaprichado con la sobrina/hermana/hija de uno de ellos. Y al señor obispo no le gusta que le digan que no.
  • Los Pj's son buenos siervos de dios y de su obispo en la ciudad. Son gentes tranquilas, no dadas a peleas ni violencias, pero por casualidad se enteran de que el regimiento de la ciudad planea asesinar al obispo esa misma noche aprovechando que la mayoría de los suyos están haciendo correrias en el alfoz. Solo los Pj's pueden evitar que el obispo sea asesinado.

Post scriptum: Entre 1293 y 1323 hay tres obispos en Oviedo que se llaman Fernando, siendo dos de ellos Fernando Álvarez, dando lugar a una lógica confusión entre unos y otros. Más aún, mientras me documentaba me he encontrado con alguna que otra página web que afirmaba sin pudor que el señor obispo ayudó a don Rodrigo Álvarez a asaltar el castillo de su propiedad por unos bandidos que se le habían metido dentro. Todo puede ser, pero la opinión mayoritaria de los historiadores es la que he reflejado en el artículo y creo que todo lo que he escrito se refiere al tal don Fernando Álvarez, si encuentro algún error lo subsanaré sin problemas. 
Por lo demás, no he encontrado mucho más que decir sobre este personaje, pero la verdad es que es mucho más de lo que hay sobre muchos de los obispos de esa época. Con los datos que he recogido creo que se ha ganado un puesto de malvado recurrente en nuestra historia aquerralesca y bien podría ser el villano principal de una campaña que tenga como objeto las luchas entre Oviedo y el cabildo, un tema poco conocido pero que nos convierte a nuestra ciudad en un emulo de Verona, solo que en lugar de Mostescos y Capuletos aquí hay curas y burgueses. Un terreno a explorar sin duda.
Para documentarme he utilizado:
 Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias. De Luis Alfonso de Carvallo.
 Coalla el sanguinario. De Fernando Romero. 
 Y Oviedo Enciclopedia: el.tesorodeoviedo.es

martes, 25 de febrero de 2014

El corazón del Occidente. El territorio de Tineo.

Se han preguntado vuestras mercedes el porque Asturias tiene nombre en plural y no en singular como las demás regiones de los reinos de España (excepción hecha de las islas, claro está). ¿No se lo han preguntado? Pues aún así, yo les respondo. Sepan que en tiempos antiguos no existían solo dos Asturias, las de Oviedo en el reino de León y las de Santillana, en el reino de Castilla, sino tres, siendo las Asturias de Tineo, también en el Imperio Leonés, las terceras de estas Asturias. ¿Y de donde salen o donde están esas Asturias que dicen de Tineo? Bueno, para eso tenemos que remontarnos un poco más atrás en el tiempo.A una época anterior a los romanos, una época de densos bosques, escasos caminos y fortificados castros. Una época en la que el oro todavía se escondía bajo las montañas y en la que los hombres se separaban por clanes y pueblos.
Los pésicos eran uno de estos pueblos entre los que se dividían los astures tramontanos, es decir los que se encontraban más allá de la cordillera cantábrica, en más o menos lo que ahora es Asturias. El territorio que ocupaban los pésicos se extendía por lo que hoy se denomina el Occidente asturiano, que vienen a ser el territorio que se extiende entre el río Nalón por el Este y el río Navia por el Oeste, siendo las tierras de más allá del Navia territorio ya de las tribus galaicas. De estos tiempos y de otros anteriores son muchos los recuerdos que nos quedan: los dólmenes de Merilles y Baradal, los túmulos que se reparten por sierras y montes y que aquí se conocen como "cutruyos" y "covayos", los numerosos castros fortificados y, ya de tiempos de los romanos, los restos de la minería del oro.
Y es que este territorio era bastante rico en oro y otras riquezas minerales y poco después de la conquista romana se articuló rápidamente con diversas carreteras y explotaciones mineras para sacar el mayor rendimiento posible de los recién conquistados terrenos. Estas carreteras se organizaban de manera que las explotaciones se comunicarán entre ellas y con la capital del Conventus Asturum, a la sazón Asturica Augusta, Astorga. Se conserva de los romanos la inscripción al dios Evedutonio, que mora en Barcia, dios astur del lugar que los romanos, prudentes, honraban como se merecía. 
Y son estas tierras de occidente, este territorio, que lo fue, de los pésicos, lo que en los albores del año mil aparece denominado como las Tierras de Tineo, o las Asturias de Tineo, el territorio que va desde el alto de la Cabruñana en el concejo de Grao al río Navia, es decir, prácticamente todo el occidente asturiano.
 Pero sigamos el orden que marcan los años.
 Poco se sabe en realidad de los que paso en los últimos años de la dominación romana, y menos aún de lo que hicieron por allí suevos y visigodos. De hecho tenemos que esperar a los reyes de Asturias, al rey Silo para ser más exactos, para volver a tener noticias de Tineo. Dicen los monjes de Corias que en 780 un hijo de Silo, llamado Adelgaster, príncipe de Xixón, fundó en estas tierras en monasterio de Obona. Pero eso ya se ha dicho en otra parte.
 La fundación de monasterios tuvo una gran importancia en la zona, pues no solo Obona, sino tambien Barzana (¿será esta la Barcia del dios Evedutonio?) y sobre todo Juan Bautista de Corias son fundadas en estas Asturias de Occidente. Todos estos monasterios eran fundados por poderosas familias de la zona con la doble intención piadosa (para su alma) y repobladora y de organización (para el territorio). 
 Dio durante los siglos XI y XII Tineo personajes ilustras a los reinos de España. El conde de Oviedo Diego Rodriguez, nacido en Tineo, tuvo una hija, Ximena Díaz que caso con un tal Rodrigo Díaz, al que llamaban el Cid. Y por esos años una tal Ximena Nuñez era condesa en Tineo, donde pudo conocer al rey Alfonso VI y donde pudo tener con él sus amoríos pues dos hijas tuvo con él. Una de ellas, Teresa, sería madre del primer rey de Portugal, Alfonso I, la otra con Raimundo IV de Tolosa, que fue nombrado conde de Teverga y que marcho con los cruzados a la conquista de Jerusalén. 
 Pero no todos en Tineo eran gentes ilustres, en 1115 se reúnen representantes del concejo en Oviedo con el obispo Pelayo con objeto de organizarse para defenderse de los malhechores que asolaban el territorio. Algo muy común en las Asturías medievales, como hemos visto.  
No se sabe si sirvió esa reunión de poco o de mucho, pero si es cierto que en 1277, más de ciento cincuenta años después se reúnen de nuevo los de Tineo con los otros concejos limítrofes para organizarse de nuevo contra los desmanes de los señores feudales. Está vez lo hacen en el puerto de La Espina y sin obispo. 
Las Asturias de Tineo se gobernaban desde el castillo homónimo, que seguramente estuviera levantado sobre un castro anterior, o sobre una torre romana hecha para vigilar tanto oro y alrededor del cual se levanto una villa en el s.XIII, al calor de las fundaciones de Alfonso IX, quién también establece como paso obligado para los peregrinos a Santiago la susodicha villa y el monasterio de Obona. La villa era abierta, sin muralla, pero contaba no solo con el castillo, que estaba bien defendido por muralla, torre y foso, sino con hospital de peregrinos llamado "Mater Christi", un convento franciscano y la casa fuerte de los García de Tineo, importante familia del lugar.
 El territorio de Tineo (aquí hay que hacer una aclaración, en estos años, baja edad media, el territorio de Tineo hace referencia a lo que a día de hoy es el concejo del mismo nombre, NO a todo el occidente de Asturias, hay que diferenciar entonces entre "Tierra de Tineo" y "Territorio de Tineo", a partir de ahora hablaré del territorio), junto con Cangas del Narcea y Allande pasan en 1369 a manos del que era entonces Adelantado Mayor de Asturias, Pedro Suárez de Quiñones, en agradecimiento por los servicios prestados durante la guerra contra don Pedro I, su hermano. 
Dos peregrinos avistan un patarico en las tierras de Tineo
Juan Pablo Moratiel
 No fue la posesión de los Quiñones una cosa sosegada y tranquila. Con las sublevaciones del Alfonso Enriquez los castillos de Tineo y Cangas del Narcea cayeron en manos de sus seguidores, a la sazón Diego Sanchez y Fernán Sanchez, lo que motivo que el Adelantado Mayor, es decir el ya mencionado Pedro Suárez de Quiñones, ordenará a Diego García de Tineo que se hiciera con el control de los castillos y que "prendiera o matara" a los dos rebeldes. Con mucha sangre y esfuerzo lo consiguió el de Tineo y no debió ser cosa baladí pues cuando por fin se rindió en Gijón el conde don Alfonso Enriquez, se perdonó a toda su gente, excepto a estos dos Diego y Fernán Sanchez, que habían cometido grandes desmanes en esas tierras de Tineo. 
 Estos García de Tineo eran gente de confianza del Adelantado Mayor, pues junto a él había estado en el asedio a Algeciras del año 1379, eran gente muy principal de estas tierras y dieron origen a varíos linajes de ricos-hombres con solar en Tineo, a saber; los propios Garcia de Tineo, los Caballero con su lema: "agua, castillo y león prisionero, armas son de caballero" y los Riego, que se establecieron en Tuña, pequeña población tinetense. 
 Estos del Riego tuvieron sus querellas con otros nobles de la zona, los  Plaiz de Arganza y hubo un gran enfrentamiento en San Félix de Mirayo donde casi se extermina a estos últimos. Sin embargo, como solía ser habitual en la época, todo se arregló con varios matrimonios entre ambos linajes. 
 Decir por último que los García de Tineo también tuvieron sus más y sus menos con el monasterio de Obona, de hecho, el acoso al que sometieron al monasterio en tiempos de Alfonso IX fue lo que motivo que el monarca se acercará a estas tierras para dejar bien claro que el mismo protegía al cenobio. Los García de Tineo siguieron, no obstante, manteniendo algún tipo de relación con el monasterio pues gustaban de ser enterrados en él.
 Volviendo a Tineo y a los Quiñones, parece ser que en algún momento perdieron el control sobre estas tierras, parce ser que en tiempos de Enrique III, y en 1434 el rey Juan II se lo entrega a un noble francés, el conde de Armagnac, por los servicios que este le había prestado en diversas guerras contra Aragón y Navarra. Pese a todo el de Armagnac no debía llevarse demasiado mal con los Quiñones, pues cuando los nobles castellanos (Quiñones entre ellos) se sublevan contra el valido don Álvaro de Luna, el Príncipe de Asturias, futuro Enrique IV, se encuentra que sus capitanes en Asturias, en concreto Fernando de Valdes, que fue el capitán designado para apoderarse del occidente, que toda la tierra estaba tomada por los hombres del conde de Armagnac y de los Quiñones, con lo que su misión era casi imposible. Juan II intentó apartar a los Quiñones de las tierras de Tineo, dándole a cambio la tierra de Llanes, pero no debió de resultar efectiva esta solución pues hasta 1494 no recuperan definitivamente los Reyes Católicos el control sobre el Occidente de Asturias. 
 Acabadas las guerras en el propio Tineo, los naturales se pueden dedicar a otros menesteres y en 1518 un tinetense, García Fernández da muerte ni más, ni menos, que al famoso pirata Barbarroja (al primero, que luego hubo otro...).

Por supuesto Tineo tiene su parte mitológica y legendaria. 
 Aquí al Nuberu se le conoce por Renubeiru y se dice de él que es un hombre chamuscado que gusta de la compañía de las brujas y se tiene la costumbre de ahuyentarlo colocando cuchillos y hachas con el filo señalando a las nubes, las campanas de San Facundo tienen también la capacidad de espantarle. Al Busgosu lo llamán Pelosu en estas tierras. La Güestia es conocida como la Houstia. Y aunque no hay leyendas en Tineo sobre los homones, criaturas gigantes con forma humana, pero si las hay en Salas y en Allande, que son los concejos que rodean Tineo por Este y Oeste respectivamente, en la edad media formaban parte de la tierra de Tineo y no es difícil imaginarse que los homones de uno y otro lado también caminarán por los montes tinetenses.
 El que sin duda cabalga por Tineo es "La Pantasma", el espíritu de un caballero muerto en pecado de adulterio al caer de su caballo. 
 Curiosamente, pese a ser un concejo de interior, en Tineo saben que el Ome Marín es capaz de subir por los ríos desde la mar para violentar a las mozas, pues son estas criaturas especialmente lujuriosas. 
 En los abundantes túneles y galerías que horadan estas tierras es bien sabido que habitán xanas, encantadas y cuelebres, y no falta quien diga que los túneles han sido excavados por los míticos mouros, que rebosan riquezas y que incluso pueden llevar a su mundo. Cuidado ha de tenerse si uno se adentra en alguno de ellos llamado por la avaricia, bien es sabido que una moza desapareció para siempre en su camino entre Navelgas y Navaral al introducirse por una galería en la que creyó ver refulgir el oro. En la noche de San Xuan se pueden oír sus lamentos, mientras espera a que algún gallardo caballero baje a desencantarla.
En la ermita de Cotariello pueden verse todas las noches unas luces fantasmagóricas que, si algún incauto se acerca demasiado, son capaces de subir por el cuerpo y dar un insoportable calor. Se cuenta que son las almas en pena de una moza y su amante, ella fue asesinada por él y él se suicido después. No falta quién dice que todo se debió al arrepentimiento de ella al estar embarazada antes de haber pasado por la vicaria.  
En Vil.latresmil se cuenta que un señor de horca y cuchillo, o sea uno de esos señores feudales con derecho a juzgar y castigar a sus vasallos,  fue convocado por el rey de Castilla, una vez en Valladolid el rey le pregunto cómo podía ser que gobernase sin barba, el señor contesto que para eso que gobernara un chivo, fue mandado decapitar por el rey, al que no le gustó la respuesta. 
En las profundas minas escavadas por los mouros
se encuentran fabulosos tesoros enterrados.
Nestor González
El castillo de Mirallo. Dicen los del lugar que en lo que ahora es el prado de Eiros, cerca de San Felix de Mirallo, existía antiguamente un castillo como no ocupado por un señor especialmente sanguinario y cruel. Vivía solo en el castillo acompañado por una anciana servidora y le gustaba pasear por lo alto de su torre par vigilar lo que ocurría en sus dominios. En una aciaga ocasión divisó las llamas de una pequeña hoguera que había sido encendida por el hijo de un campesino. Ante tamaña ofensa no pudo menos que mandar arrastrar al labriego al castillo para hacerlo azotar, lo que el labriego, ya de por si un hombre de mala salud, no pudo soportar y murió ante los ojos de su hijo, el de la hoguera. Éste no dudo en maldecir a su señor delante de todo el mundo. Y alguien poderosos debió de oír la maldición porque el señor de Mirallo murió a los pocos días acompañado de sus anciana servidora. Más aún el castillo se derrumbó sin dejar rastro de su presencia. Pero hay quién dice que si pasas de noche por la meseta de Eiros escucharas los gritos del señor de Mirallo al que están azotando en la otra vida.
Se dice que en el Campu L’ayalguina hay enterrado un tesoro de los mouros.

Post scriptum: antes de acabar quiero comentar tres datos que me han llamado la atención pero que no sabía bien como meter en el articulo. Por un lado la existencia de un lugar llamado El Peligro en las cercanías del monasterio de Obona, pese a tener un nombre tan sugerente no he encontrado ninguna anécdota ni leyenda al respecto. 
 En segundo lugar comentar una curiosa costumbre que se tenía en Tineo para estimular al matriz de las parturientas:  la hacen pasear y entre cuatro mocetones la menean... es de suponer que cada uno la agarra de una extremidad y, pues eso, la menean.
 Y por último una jocosa costumbre que se tenía en tiempos de Antroiro o Antroxu o Carnaval. Parece ser que para finalizar la fiesta, los más inquietos de la mocedad se dedicaban a lanzar el "goxu", que no es otra cosa sino lanzar un carro de hierba ardiendo colina abajo contra una aldea seleccionada al azar, por lo general y por comodidad se escogía una que estuviera situada más abajo que el lugar en el que se encontraban los bromistas. La verdad es que no hay nada mejor como estar durmiendo y que de repente te estrellen un carro ardiendo contra la quintana. Un chistazo vaya, no se si en la baja edad media se estilaba esta tradición, pero ahí queda dicha.
 Ah, y otros tinetenses de renombre en la historia de España fueron Pedro Rodriguez de Campomanes, marques de Campomanes e ilustrado, y Rafael del Riego, si, el del himno de Riego, de Tuña nada menos.
Post scriptum II: espero que haya podido dejar clara la diferencia entre tierra y territorio de Tineo. Parece ser que la tierra de Tineo era prácticamente todo el Occidente asturiano, lo que se correspondería con la tribu astur de los Pésicos, mientras que "territorio de Tineo" hace referencia a un espacio mucho más pequeño, que ocuparía lo que ahora es el concejo. La diferencia entre uno y otro parece haber surgido a caballo entre los s.XIII y XIV, a partir de los cuales ya no se hace referencia a las Asturias de Tineo, sino simplemente al concejo.
Bibliografia: "El concetson" de Yasmina Rodriguez Gonzalez. 2002-2003. E. Universitaria de Turismo de Asturias.
"Nuestras raices. Patrimonio Historico" Manuel Fernández de la Cera.
"Mitos y leyendas asturianas" Alberto Álvarez Peña
También Wikipedia: Tineo
De nuevo he tenido la suerte de contar con Juan Pablo Moratiel y Nestor González Fernández

sábado, 25 de enero de 2014

Buscadores de tesoros; los ayalgueros.

Desde la figalina de Ruedes
hasta el molín de Manxón
hay el dinero de siete reyes
metío na pelleya un castrón

Casi todo el mundo habrá oído alguna vez una leyenda o historia sobre un tesoro escondido. En Asturias muchas veces esos tesoros están protegidos por una encantada, en muchos casos una princesa mora que ha sido dejada atrás por su padre con la intención de proteger el tesoro hasta que le sea posible volver a recuperarlo. Tanto el tesoro como la encantada reciben en Asturias el nombre de ayalgas. 

 En puridad ayalga significa tesoro y solo es ha finales del s.XIX cuando se empieza a usar el mismo nombre para la criatura que lo protege, cuando anteriormente recibía simplemente el nombre de xana o encantada. En muchas historias el tesoro podrá ser obtenido por el valiente que la desencante. Recuerdo que en la escuela nos hablaban que la leyenda más repetida habla de un mozo que debe atravesar un torrente sujetando un hilo de oro sin que este se rompa, si lo conseguía se quedaba con el tesoro y se casaba con la xana, si fallaba ¡ay! moría ahogado. Hay otras muchas maneras de romper el encantamiento que condena a la moza a proteger la ayalga: esperar tres días a la entrada de la cueva, dejar que la moza en forma de cuelebre amague con dar un mordisco al mozo, etc.

Pero no quiero hablar de los tesoros enterrados y ocultos, ni de encantos y de como romperlos. Quiero hablar de los que buscaban esos tesoros. Los auténticos saqueadores de tumbas. Los Ayalgueros. 
En cierto sentido los ayalgueros, "chalgueiros" en el occidente asturiano, encajan muy bien en el perfil de aventureros. Solían ser personas de origen humilde que atraídos por los cantos de sirena de tesoros enterrados  que habían oído o leído en gacetas y relatos, se liaban la manta a la cabeza y se disponían a saquear ruinas de antiguas civilizaciones en busca de los pretendidos tesoros enterrados. Cierto que estas ruinas solían ser castros, dolmenes y túmulos, nada que ver con los restos de Osgiliath y que los tesoros enterrados eran ajuares funerarios o restos de vajillas o joyas romanas y astures, pero eran ruinas y tesoros al fin y al cabo. 
 Las primeras referencias escritas a tesoros enterrados en el noroeste peninsular vienen del Codice Calixtino del s.XII, en la que nos advierte de la presencia en Galicia de fortunas subterráneas, en muchos casos dejadas atrás por los moros en su huida, en ocasiones encantando a la hija o esposa del moro que huía para que sirviera de mágico guardián de las fabulosas riquezas. No es difícil imaginar que cuando se reflejan estos cuentos por escrito es debido a su abundancia en la tradición oral. Gota a gota las noticias escritas de tesoros escondidos van apareciendo a lo largo de los siglos hasta llegar a desatar cierto furor en el s.XVII, momento en el cual se llegan a saquear en Galicia hasta tres mil mamoas en un solo año. Pese a la preocupación de la corona por evitar este expolio (más pensando en el oro que en la protección del patrimonio) el problema tenía difícil solución porque en muchos casos los gobernadores locales estaban detrás de estos expolios. El zorro tenía que guardar el gallinero.
En el siglo XVIII, en pleno apogeo de la búsqueda de tesoros, el padre Feijoó recién llegado a Asturias explica que se había encontrado muchas leyendas de este tipo en su Galicia natal y que de nuevo se las encuentra en abundancia en su llegada a Asturias. No parece muy aventurado afirmar que ya en la edad medía eran abundantes estas leyendas, también en Asturias. 
Lo curioso de este fenomeno es que no es privativo de los asturianos o gallegos que buscaban los tesoros de los moros (por cierto que el termino "moro" parece hacer referencia a cualquier vestigio del pasado, siendo cuevas de moros los restos de minas romanas, castros etc), los mismos árabes buscaban los tesoros dejados atrás por los romanos y los romanos buscaban en Asturias el oro oculto bajo las montañas. Todos querían encontrar tesoros. 
Los ayalgueros solían echar manos de los Libros de San Cipriano que aparece en el s.XVI y que en muchas ocasiones, a modo de "extra", no solo incluían las instrucciones a seguir para recuperar una ayalga, sino que aportaba varias localizaciones de tesoros ocultos. Pero lo que verdaderamente hacía furor entre los ayalgueros eran las gacetas, pequeños manuscritos que señalaban las riquezas de los moros y los pasos a seguir para evitar las maldiciones dejadas atrás a modo de protección, pues no faltaban los que decían que esos tesoros estaban protegidos por diablos. Pero lo cierto es que los requisitos para defenderse de las maldiciones eran tan retorcidas y difíciles de conseguir para un campesino de la época (que apenas disponía de lo necesario para subsistir), por lo que los ayalgueros, más prácticos, solían seguir el modus operandi de reunir al mayor numero de colaboradores y dedicarse a cavar indiscriminadamente en los alrededores del pretendido tesoro. Posiblemente los ayalgueros que tenían detrás a gentes más ricas y letradas, con más cosas que perder, si pudieran respetar los conjuros y protecciones mágicas que garantizaban las expulsiones de demonios y maldiciones. 
Y eso es todo, no me quiero extender sobre un tema que sale fuera del arco temporal habitual de Aquelarre, si bien es cierto que las leyendas tenían hondas raíces medievales. La verdad es que me llamaron la atención las similitudes (salvando las distancias) entre los ayalgueros y los aventureros de juegos tipo dungeon crawling, y es que los ayalgueros no tenían problema en recurrir al armamento pesado. Se sabe que la tapa de algún que otro dolmen acabo siendo barrenada para hacerla saltar por los aires. Nada mejor que la dinamita para espantar al demonio. 
Ayalgueros como Personaje Jugador.
Aunque históricamente los ayalgueros realizaban sus labores a partir del s. XVII, no veo demasiado impedimento en suponer que en la Baja Edad Media también habría individuos duchos en estas lides. 
Para adaptarlo mejor a la idiosincrasia de Aquelarre podríamos decir que, en este caso, los ayalgueros si que se tomaban en serio los peligros de índole mágica y demoníaca, muy presentes en el mundo de Aquelarre. Serían estos ayalgueros de origen humilde, teniendo que ser de clase social Campesino, siendo sus requisitos los siguientes:
Características mínimas:
AGI 15
PER 15
CUL 10

Habilidades primarias: Conocimiento de Area, Descubrir, Leyendas, Rastrear.
Habilidades secundarias: Comerciar, Con. Mágico, Escamotear, Memoria, Ocultar, Saltar, Trepar, una competencia de armas de campesino.
Ingresos mensuales: su porcentaje de Suerte x 2 en Maravedies.

Por cierto, antes de despedirme y para prevenir que nadie se eche al monte a buscar ayalgas dejadas atrás por los moros, sobra decir que los ayalgueros se quedaron en la mayoría de los casos con un palmo de narices, o más pobres incluso de lo que eran antes, pues no existían esos tesoros y el único consuelo que pudieron obtener fue el de elementos con más interés arqueológico que valor monetario.

Desde la fuente Laespina
a la peña furacada
hay doscientas libras de oro,
so una piedra labrada

Bicliografia: Tesoros, ayalgas y chalgueiros. La fiebre del oro en Asturias. De Jesús Suárez López.
                      El gran libro de la Mitología Asturiana. Xuan Xose Sanchez Vicente, Xesús Cañedo Válle. 

lunes, 20 de enero de 2014

Carrusel bloguero de juegos de rol: Los mapas en las partidas.

Me uno de nuevo al Carrusel Bloguero. En esta ocasión Hacedor de dados plantea el tema de los Mapas en las partidas. 
Pues vamos allá. 
Me encantan los mapas.
Los pocos que se han leído la primero entrada de este blog recordarán (o no) que una de mis criticas al Asturies Medievalia era que no tenía mapa de Asturias. Los que hayan leído un poco más se habrán dado cuenta de que pongo mapas en casi todas las entradas en las que reviso una comarca, concejo o familia asturiana. Dos mapas generales de Asturias, uno con monasterios y villas, otro con castillos y torreones. Un mapa (plano) de Cudillero...
Me encantan los mapas.
Me parece una parte esencial de los juegos de rol, el poder ver el mapa del mundo fantástico o no, en el que se desenvuelven los personajes. Esos mapas de Genertela, de los Reinos Jovenes, del Bosque Salvaje, de Poniente. Ver un mapa lleno de nombres y lugares desconocidos excita mi imaginación ¿Que habrá ahí? ¿Como son los que viven allá? ¿Como se llega? ¿Cuanto se tarda?. Los mapas están en el corazón mismo de la aventura. Y la ausencia de mapas también. La Terra Incognita, la Ultima Thule, los Mares Ardientes, el Borde del mundo. En cuanto veo nombres como estos en una hoja de papel ya me estoy imaginando como llegar a esos sitios. Un escalofría de excitación me recorre la espina dorsal. La llamada de los salvaje.
Me encantan los mapas.
Pero odio los planos tácticos. 
Son muy útiles, eso si. Les muestras a los jugadores donde estás ellos y donde están los enemigos, lo que hay por el medio y cuantas casillas tienes que recorrer hasta allí. Sirven, y muy bien, para determinar alcances de arcos y ballestas, los movimientos de los personajes quedan claramente reflejados y los obstáculos se ven si problemas y sin necesidad de alargarse en las descripciones. Son tan visuales que en cierto modo agilizan el juego. Para que describir pudiendo dibujar.
Ahora bien, los odio. Son la muerte del rol. En serio.
Porque en el momento que los personajes se convierten en tokens encima de la mesa, en el momento en el que el escenario se divide en casillas, cuando los limites del campo de batalla están tan bien definidos se pierde libertas, se pierde rol. Claro, si, los combates pueden ser mucho más tácticos. Los jugadores, a vista de pájaro del campo de batalla, deciden donde quieren ir y colocarse, donde van sus personajes, a quién atacan, en donde se parapetan. Es decir, toman decisiones que sus personajes, a pie de calle, serían incapaces de tomar porque, precisamente, les falta esa visión de conjunto. Los personajes están sumergidos en lo que se llama niebla de batalla, en medio de la cual dos enemigos o tres o cuatro, pueden parecer un batallón, en el que las distancias son confusas porque, acelerados por la adrenalina, los personajes deberían confiar más en su instinto que en cuantas casillas hay si me llevo una. El combate sin mapa táctico es más confuso. Y de eso se trata.
Hace poco tuve mi encuentro con Savage Word, un sistema que, entre otras muchas cosas que no me gustaron por superfluas, exige mapas para representar los combates (según el DJ de turno el mapa era "necesario" pero "opcional", a día de hoy no he entendido todavía a que se refería), el mapa en cuestión no representaba exactamente lo que veíamos, dos arboles eran en realidad una arboleda, dos montículos eran dos colinas, las chozas de pieles eran en realidad de ramas de arboles, etc. Es decir nuestros ojos contradecían a nuestros oídos. Para asegurarnos de que lo habíamos entendido bien tuvimos que preguntar dos veces por los elementos del mapa (¿entonces estos dos arboles no son dos, son una arboleda,

verdad?), lo que ralentizó un poco el inicio del combate. Una vez aclarado estuvimos jugando a un juego de tablero, en el que la interpretación paso a muy segundo plano pues todo se reducía a pasar de unas casillas a otras y de contar distancias para lanzar flechas. Siguiendo las ventajas tácticas que tiene un mapa de combate, que las tiene y muchas, pudimos acabar con el más numeroso enemigo en tiempo récord y sin sufrir bajas. Un éxito, vaya. Y todo esto solo era la introducción de la aventura. Pero tranquilos, no sufrí, hubo muchos más combates durante la aventura, pretendidamente más importantes, pues el que os he contado era introductorio, pero no tenía mapa, lo que después del gran despliegue de medios del primero hizo que me supieran a poco. El mapa había descompensado el escenario, centrado la atención en lo que era una parte introductoria de la ventura. Lógico porque estaba desplegado desde el principio encima de la mesa y ahí se quedo durante toda la sesión, ocupando espacio inútilmente. En realidad no me lo pase mal, pero me reafirmo en mi idea de que los mapas deben servir para ayudar al jugador a meterse en la aventura, para orientar e intrigar, pero si en una partida de rol de repente usas un mapa táctico la conviertes en una partida de tablero y eso, a mí, no me convence.
Hay que poner mapas, pero con mesura.
Un saludo a todos y todas.

martes, 26 de noviembre de 2013

El legado de Adelgaster. El monasterio de Obona.

No fue desde luego el monasterio más importante de Asturias, no el más famoso, ni el más bello. Tampoco fue el más grande, ni el que más monjes tuvo. Pero posiblemente el monasterio de Obona sea el más misterioso que existió en la región. 
El monasterio de Obona en el Occidente de Asturias
Para la leyenda me remito a otros mapas de este blog
 Se dice que su fundador fue Adelgaster príncipe de Gijón, casado con Brunilde, pretendido hijo ilegítimo del rey don Silo, el que traslado la corte a Pravia, pero la autenticidad de este hecho es discutida. De ser así el monasterio se habría fundado en el 781, setenta años después de la caída del reino visigodo, y nos encontraríamos ente uno de los más antiguos de Asturias, de hecho sería contemporáneo a la que se considera la iglesia más antigua de la región fue construida también bajo el reinado de Silo; la iglesia de San Juan de Santianes de Pravia. 
 El monasterio está construido junto al arroyo de Ardeña, y parece ser que las aguas de las fuentes cercanas eran de tan buena calidad que le dieron nombre al sitio, pues uno de los primero monjes debía de ser de origen franco y bautizó al lugar como Eau Bonne. Está a dos días de Oviedo, en las tierras de Tineo, enclavado en el camino de Santiago y es de paso obligado pues el rey Alfonso IX de León, que tanto tiempo pasaba en Asturias así lo hizo saber:
 "...amenazo a todo aquel que osara desviar a los peregrinos a Santiago de su pola de Tineo y Obona..."
Un camino que no por transitado es fácil de hacer, no hay camino para carretas y los abastos deben transportarse en caballerizas, aunque esto es común a prácticamente todos los caminos de la región. 
 Pero volvamos al monasterio. Parece ser que en principio fue dúplice, teniendo cabida en el monjes y monjas, y era regido por un abad y una abadesa, pero con la fundación del monasterio de Corias, que recibe un tercio de los derechos sobre Obona pasa a convertirse en monasterio exclusivamente masculino, hablamos de mediados del s.XI. 
 Entre los siglos X y XII recibió el monasterio numerosas donaciones de gente muy principal. Siendo los que mayor ascendiente tenían la familia de los Tructinos, que poseía dos tercios del monasterio, siendo el tercio restante, como ya se ha dicho, de los monjes de Corias (en lo que entonces se llamaba Cangas de la Sierra y hoy Cangas del Narcea). Cuando los monjes se acogen a la regla benedictina en el s.XII el monasterio se gana su independencia. La sobriedad de la iglesia, construida en el s.XIII es un fiel reflejo de los ideales estrictos benedictinos. 
 Pero esta sobriedad tan propia de los benedictinos no les impedía exprimir a los campesinos a la hora de recaudar tributos, los monjes eran tenidos por especialmente despiadados a la hora de recaudar impuestos y muy voraces cuando se trataba de reclamar más tierras. En una ocasión llegaron a jurar sobre sagrado que las tierras que pisaban eran del monasterio de Obona, como era inconcebible para la época que unos monjes juraran de manera tan terrible en vano, los vecinos cedieron a pretensiones, quitándose entonces las madreñas los monjes y dejando caer la tierra que habían metido dentro de ellas recogida del monasterio. En todo momento pisaban tierra de Obona, en efecto. 
El monasterio de Obona con su laberinto subterraneo.
Obra del genial Juan Pablo.
 Los monjes se ganaron el favor real, como ya hemos visto respecto a la obligatoriedad de paso. Y gracias a ello consolidan su dominio sobre el coto de Obona, cediéndoles el rey su dominio. Los monjes, en concreto el abad, recogen todos los derechos y obligaciones vinculados a la jurisdicción real, puesto que los funcionarios del rey ya no podrán entrar en las tierras del monasterio. Incluso los jueces del coto eran nombrados por el abad.
 Puede ser por este poder tan considerable que el recuerdo de los monjes en tierras de Tineo no es particularmente bueno. Los monjes recaudaban impuesto y ejecutaban las penas asociadas a los delitos que se cometían, parece ser que con bastante dureza. Como no podía ser de otra manera mantuvieron sus pleitos con la cercana Pola de Tineo, que también gozaba de favor real. Y es que los intereses ganaderos de Obona chocaban con los intereses mercantiles y artesanos de Tineo. Una situación que se repetirá en Asturias a medida que las polas empiezan a sustituir a los monasterios como puntos de administración del territorio.
 En nuestros siglos bajomedievales se ve inmerso el monasterio en las luchas banderizas que asolan la región y el reino. Para proteger al monasterio se implanta el abad comendatario, un noble laico con rango de abad cuya función era defender por las armas al monasterio.
 Y es que la violencia era mucha y cercana. A mediados del s.XV un miembro de la familia de los Miranda, cuyo poder comenzaba a despuntar en Asturias, se refugió con su esposa Sancha en el monasterio tras haber "ejercido la violencia" sobre Alvaro Cuervo. Arias Gonzalez, que así se llamaba el de Miranda, se vio asediado en el monasterio por los Cuervo y sus clientes, que terminaron asaltando el cenobio tras sangrienta lucha.
 Dicen las malas lenguas que los monjes parecían ejercer una suerte de derecho de pernada sobre las recién casadas, que debían permanecer una semana justo después de la ceremonia entre sus muros, tiempo durante el cual pasaban por las manos de todos los monjes y si quedaban entonces en cinta se consideraba al recién nacido hijo del monasterio, siendo en el futuro bienvenido a engrosar las filas de los benedictinos.
 La leyenda más misteriosa del monasterio de Obona es la que nos habla de un enorme laberinto que se extiende en su subsuelo. Dicen los campesinos de los alrededores que es tan grande como el mundo y que alberga mil y un maravillas. Y dicen también que en se metió para no volver un tal don Per de Omaña, que tenía todas las riquezas que se podían desear. No estaba sin embargo contento con esto, y cuando los demás le preguntaban que le pasaba él explicaba que dentro de sí mismo tenía a Zamplarrampla, pero no sabía explicar quién o que era esa cosa. Cuando en uno de sus viajes se avecinó por fin al monasterio, unos misteriosos monjes le indicaron la presencia del laberinto, explicándole que todo lo que el deseara se encontraba dentro. Fama, oro, gloría, mujeres, la inmortalidad. Todo ello le esperaba a Per de Omaña en el laberinto. Pero había algo más.
En el laberinto habitaba Zamplarrampla.
Don Per sucumbe a Zamplarrampla
según Nestor Gonzalez
Y Zamplarrampla iba a acabar con él. Tal vez al entrar, tal vez mañana, tal vez en cien años. Zamplarrampla podría esperar, pero tarde o temprano acabaría con don Per si este decidía entrar. 
 Don Per venció sus miedo y entró en el laberinto. Y se dice que en las quietud de la noche se pueden oir sus gritos de angustia mientras espera que Zamplarrampla de con él para matarle. 
 Laberintos y túneles aparte tiene el laberinto una torre que dicen los que han entrado posee una gran biblioteca, con tomos muy curiosos y misteriosos, incluyendo un documento muy valioso. Pero viendo la fama que han cogido los monjes en los alrededores, uno se pregunta que será en realidad lo que ponen esos libros. 
 Otros dicen que la biblioteca no está en la torre, sino en el laberinto, y otros más dicen que no es biblioteca sino bolera con bolos de oro (aquí hago un inciso, los bolos son un deporte tradicional asturiano, que nadie se imagine a El Nota jugando a los bolos con los monjes negros). A este laberinto se entra por una arcada que da lugar a un túnel en la parte sur del claustro. Pero los más descreídos dicen que por ahí se entraba a las caballerizas y que todo eso del laberinto y el túnel son pamplinas. Pues siendo el monasterio tan pequeño ¿como iba a albergar un laberinto tan enorme?
 Si que guarda tesoros de gran valor para los cristianos, como son la piedra del "Ara Santa" de marmol y plata, con grabados parecidos a los del Arca Santa de la Catedral, ya saben, la que se abrió en presencia del mio Cid de Vivar, y el Santo Cristo de Obona. 
 Por si todo esto fuera poco, no faltan en los alrededores del monasterio otras criaturas que aún a riesgo de desobedecer al rey, hagan poco recomendable su visita. Una gran curuxa blanca ronda por los alrededores, sin duda una Guaxa ansiosa de sorber la sangre a los más incautos. Una xana ha sido vista varias veces en el cercano arroyo. Y diversos espíritus fantasmagóricos parecen rondar alrededor del monasterio. Nunca entran, eso si, en terreno sagrado. 

IDEAS DE AVENTURAS:
  • En la noche de San Juan, cuando el diablo y los espíritus son más fuertes que de costumbre, los PJ's se ven encerrados en el monasterio de Obona, mientras las criaturas de la noche les asedian. El ambiente en el monasterio se tensa cada vez más ha medida que algunos monjes comienzan a enloquecer presas de la desesperación. ¿Cederán a las voces susurrantes que les piden abrir las puertas a cambio del descanso eterno?
  • Los Pj's son contratados por una pequeña aldea de los valles de Tineo para que les defiendan de los intentos, cada vez más agresivos, de los monjes de quedarse con sus tierras. Los monjes han reclutado a grupo de bandidos para tal cuestión. Los aldeanos solo cuenta con los PJ's y a cambio de su ayuda solo son capaces de ofrecerles una miseria. ¿No serán por casualidad siete Pj's, verdad?
  • Los PJ's forman parte del séquito de un poderoso noble. Han parado para dormir en el monasterio. Con tan mala fortuna que el hijo del señor, de tan solo cuatro tiernos añitos parece haberse perdido. Los últimos que lo han visto dicen que se introdujo en un túnel situado en la parte sur del claustro, lo que según los monjes conduce a un inmenso laberinto. En efecto, son los PJ's los que tienen que entrar para rescatar al zagal. 
Bibliografía: "50 lugares mágicos de Asturias" de David Madrazo, "Guía práctica de monumentos asturianos" de Covadonga Burgos, "Historia Universal de Paniceiros" de Xuan Bello y "Hombres y tierras de Tineo" de Jose Girón.
Post scriptum: de nuevo me encuentro con un lugar que me pide que le haga un articulo. Después de tantos meses sin poder ponerme a investigar como es debido, no tenía muy claro por donde empezar para poner de nuevo en marcha el blog, más allá de los artículos de opinión. No me duró mucho la duda, en cuanto mis ojos se posaron en el nombre de Obona ya sabía a que dedicar la siguiente entrada. No solo me parecía interesante sino que añadía un articulo más a la etiqueta monasterios que tan buen recuerdo tienen en mi (fue la primera que compartió Nosolorol en facebook y la que marca un antes y un después en el número de visitas al blog).
El aura de misterio que rodea a Obona es más que evidente, en primer lugar ser parece que (contradiciendo el título que le he puesto a la entrada) no hay pruebas veraces de que el Principe Adelgaster de Xixón fuera efectivamente el fundador del cenobio. De hecho la misma existencia del supuesto hijo del rey Silo es dudosa. Según la Crónica Albeldense Silo no tuvo hijos de Adosinda, hermana del rey Alfonso I. Sin embargo este hecho no impide que Adelgaster fuera hijo de un matrimonio anterior de Silo, o que Adelgaster fuera un hijo bastardo del rey. Pese a la poca probabilidad del hecho me pareció lo suficientemente atrayente como para darlo por cierto en nuestro mundo de Aquelarre. Ya sabéis, las leyendas son más interesantes que la realidad y acaban por volverse ciertas.
La historia de las apariciones de la Guaxa, la Xana y demás espíritus en los alrededores del monasterio las he sacado del libro "50 lugares mágicos de Asturias" que es interesante pero se decanta bastante por el ocultismo tipo "Cuarto Milenio", de hecho no he encontrado confirmación de la historia en otro sitio que no sea ese libro.
La parte del laberinto es posiblemente la más atrayente de toda la leyenda del monasterio. Está magistralmente narrada por Xuan Bello en "Historia universal de Paniceiros" y a el libro me remito sin decir nada más.
En esta ocasión he tenido la suerte de contar de nuevo con Juan Pablo para la ilustración del monasterio (que soso sería el blog sin Juanpi) y con la nueva incorporación al blog de Nestor González con cuyas ilustraciones ganaremos todos un poco más de postín.
Un saludo a todos.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

Carrusel Bloguero de Juegos de Rol. ¿Y me he gastado mi dinero en esto?

Hola de nuevo.
 Me uno en este Moviembre al Carrusel Bloguero planteado por Las Cosas de Crom, con el título que podéis ver en la cabecera de la entrada. 

 Y mi elegido es sin duda 7º Mar, un juego de capa y espada ambientado en un mundo de fantasía de corte diecisietesco, en el que los que se exploran los seis mares en busca del séptimo, vamos que el 7º Mar que da nombre al juego no aparece por ningún lado, es un misterio al que se le dedicaban unos pocos párrafos en  el manual básico, así que cuando tus jugadores te preguntaban que era ese 7º Mar pues había que decir "No lo se, pero es muy misterioso". 
Y no era lo único misterioso del juego. Por lo visto la moda de la época era vagar sin rumbo por un ancho mar lleno de islitas que no salían en los mapas (que no, que en el mapa del juego no salían) buscando artefactos de una civilización desaparecida que tampoco se molestaban en explicarte. 
Pero no solo eso, hay muchos más motivos por los que este juego me parecía (y me sigue pareciendo) un horror.
Castilla, que es el original nombre que se da a España en el juego está dividida en "Ranchos", tradicional método de organizar el territorio hispánico desde el punto de vista de George W. Bush, supongo. A mi en concreto me hace pensar en el "Rancho Silver de Playmobil", con un click bigotón con sombrero alto. Capa y espada total, vamos. No tiene magia Castilla, tiene a la Inquisición (como no) y tiene a ese gracioso personaje que creo que es una imitación del Zorro. Ah, y el rey es como Leonardo Dicaprio en "La mascara de hierro".
La historia de Montaigne y su hegemonía era cutre y sin sentido. Resulta que con el país invadido por Castilla una panda de desharrapados castellanos se acercan al Versalles del juego (no recuerdo como se llamaba) y lo asalta. Siendo derrotados heroicamente por el Napoleón del juego en cuestión (tampoco me acuerdo del nombre) que por lo visto es el único en todo el mundo este que se da cuenta que no hace falta disparar todos a la vez, que se puede hacer por turnos y que así se crea una barrera de fuego constante. Con esta refinada táctica masacran a los desarrapados castellanos y, de buenas a primeras, recuperan el país y conquistan un tercio de Castilla (para jugar tipo Curro Jimenez). Y luego se ponen a invadir Ussura, que no es el país de los prestamistas, sino Russia (en realidad es un truki del rey de Montaigne para cargarse al general victorioso y de paso a todo un ejercito ¡de los suyos!). 
 En la Escandinavia del juego conviven mercaderes refinados y finolis con vikingos brutotes que quieren volver a las buenas y sanas costumbres de sus ancestros. O lo que es lo mismo, los vikingos mola mucho y los meto aquí con calzador.
Había también una suerte de piratas del Caribe, pero que como no había Caribe, pues se quedaban por allí cerca. Podrían ser piratas de la Berberia, pero no, tampoco había berberia. (Si que había moros, claro, el Imperio de la Luna Creciente, pero no te los explicaba demasiado
En fin, una serie de despropósitos, uno detrás de otro, resultado de meter en una batidora todas las ideas que los autores consideraban interesantes del periodo histórico que vas desde el s.XVII hasta el XIX europeo, y sin esforzarse demasiado en conectarlas o darles coherencia con la tonta idea de que si mola por separado todo junto tiene que petarla. 
 Pues no. Todo junto es un monstruo sin sentido, absurdo y poco creíble. 
Lo peor de todo es que no solo me compré el básico y la guía del DJ, sino también dos o tres suplementos que profundizaron en un mundo que me gustaba menos cuanto más leía sobre él. ¿Por que lo hice? Ni idea, era joven supongo, fue hace más de diez años, eran otros tiempos, vientos de rol distintos, no salía al mercado nada que me interesara en realidad y había que explorar otras cosas. Cuando hace un par de años me di de cara con todos los libros que había comprado de este juego el título del Carrusel de Noviembre me retumbó en la cabeza ¿Por que coño me compré esto? 
Pues no lo se, de verdad que no lo se. Pero es que encima me gaste una pasta...