lunes, 17 de junio de 2013

Monsacro, el guardián de las reliquias.

Morzín, señorío eclesiástico de la catedral de Oviedo, a apenas unas leguas al sur de la misma, alberga entre sus lindes un enigmático lugar; El Monsacro, el monte sagrado, una mole rocosa de poco más de mil metros, que, desde antiguo, ha llamado a los hombres a subir a su cima . Enclavado en el mismo centro de la región, onfalo sagrado desde tiempo inmemorial, desde él se contempla el cuerpo pétreo del gigante Noraco, convertido ya en monte Naranco, y al oeste, otro dios de piedra le saluda, la cordillera del Aramo, con el nombre de otro dios olvidado. Y no solo eso, sino que parece que en las mismas cumbres del Monsacro se rendía culto a Teleno, misterioso dios de los astures, que algunos gustan de asociar al Marte romano. Como se puede ver Monsacro no es un nombre caprichoso.
Pero la historia que hoy contamos empieza muy lejos, muy, muy lejos, en otra ciudad de dioses, Jerusalém. Cosroes, rey de los persas, invadió el imperio romano de oriente en 614 y amenazaba con conquistar la ciudad santa. El obispo de la misma, viendo la situación desesperada, ordenó trasladar todas las reliquias que en ella se guardaban a un lugar más seguro, lejos de los peligrosos sasanidas. El diacono Filipo fue el encargado de tan delicada misión y en breve las reliquias estaban a salvo en Alejandría.
Por poco tiempo.
Los persas seguían avanzando y las reliquias debieron continuar su viaje al oeste, hacía santuarios más seguros. Por fin, en 636 el arca aparece en Sevilla. Parece que el arca había encontrado su refugio al fin. Falsa esperanza. En 705 unos nuevos invasores conquistan Tanger y el arca viaja hasta Toledo, capital del reino de los visigodos. No estará allí mucho tiempo.
 En 711 la invasión musulmana impulsa una nueva huida del arca, está vez no recala en una ciudad, sino en un monte, un monte santo, el Monsacro.
 Allí en una cueva conocida como Cueva del Ermitaño, junto al pozo de Santo Toribio, en el "mayau de les capilles" descansa por fin el arca. La próxima vez que viajen las reliquias no será por la inminente amenaza de invasores, sino por la construcción de un mejor acomodo. Alfonso II levanta en Oviedo la Cámara Santa, que a partir de entonces, hasta nuestros días, custodiarán las valiosas reliquias del arca.
 ¿Pero porque se guardan las reliquias en el Monsacro? No es el monte más recóndito de Asturias, ni el más alto, ni el más inaccesible. ¿Por que ahí y no en otro sitio? Ya hemos visto que parece ser un lugar sagrado, de antiguos cultos romanos y prerromanos, un lugar al que los astures posiblemente acudieran a rezar a sus dioses. Dicen los que saben que en realidad ese ermitaño podría haber sido un druida, o un heredero cristianizado de los druidas y que el pozo de Santo Toribio es en realidad la cámara funeraria de un dolmen, y que bajo ese dolmen la tierra tenía propiedades curativas (v.g: si las masticas te quita el dolor de muelas). Sobre el dolmen se edifico una de las capillas que dan nombre al "mayau", la llamada Capilla de Arriba o Capilla de Nuestra Señora del Monsacro, una capilla octogonal...
La misteriosa capilla octogonal del Monsacro
Extraña forma para una capilla que parece se levanto en el s.XII, es decir casi cuatrocientos años después de que las reliquias abandonarán el "mayau".  Para más misterio la capilla octogonal no es la que recibía la peregrinaciones de los que subían al Monsacro, estos subían a la otra, a la de la Magdalena, que es una capilla rectangular, rematada en un abside, también del siglo XII. No obstante en la capilla octogonal de Nuestra Señora del Monsacro se encontraban dos cosas de interés para los peregrinos; de una lado la tierra milagrosa y curativa que, como ya se ha dicho, se extraía del pozo de santo Toribio, del otro la imagen de la virgen de Nuestra Señora del Monsacro, de la que se dice era una virgen negra. 
 Entonces nos encontramos en la cumbre del Monsacro con dos construcciones, una capilla rectangular rematada en un abside semicircular, que recibía a los romeros que hasta allí se avecinaban y que parece ser estaba rodeada de unos pocos edificios ocupados por los escasos "frates" que cuidaban del Mayau de les Capilles, así como de las vacas que por allí pastaban, y otra capilla, está octogonal en origen, pero luego modificada con un cuerpo trapezoidal escavado en la roca y que recibe el nombre de cueva del ermitaño, algunos dicen que tras sus paredes se encuentra la auténtica cueva del ermitaño, y con un abside semicircular, ambos de factura posterior al cuerpo octogonal principal, aunque otros aseguran que la  habitación trapezoidal es anterior a la misma capilla, pero también de época románica.
Capilla octogonal de Nuestra señora del Monsacro
En el cuerpo principal de está segunda capilla se encuentra un altar hueco, que esconde el pozo de Santo Toribio. Ya para terminar con la descripción, se encuentran en cada pared del octogono dos pequeños huecos a la altura del techo, que parecen ser los que sostenían un primitivo segundo piso de madera que, posiblemente, se apoyará en un pilar colocado en el centro del octogono, construyendo una pequeña cámara superior de angostas medidas. 
 Una cueva, un altar, un pilar en el centro del que salen las vigas de madera que sostienen una estancia superior, todo ello cuidado por unos misteriosos frates de los que no se saben demasiadas cosas y de los que no ha quedado ni rastro. ¿Era esa columna central una representación del "Axis Mundi"? ¿Era una virgen negra la que se refugiaba entre estos muros? ¿Eran esos "frates" miembros de los que se conocía en la época como Pauperes commilitones Christi Templique Salomonici, es decir, caballeros templarios?
 Demasiadas preguntas sin responder, los hechos históricos son escuetos, tras el traslado de las reliquias del arca santa a Oviedo, el silencio se abate sobre las capillas del Monsacro, hasta que el 1 de Julio de 1158, Fernándo II, rey de Leon y su hermana, la reina Urraca de Asturias, cede ciertos pastos, la cumbre y el mayau al "frater" Rodericus Sebastianis y a sus fratres del Monte Sacro. Este Rodericus había aparecido por primera vez en 1122, como testigo en diversos documentos reales y del monasterio ovetense de San Vicente (aquel alrededor del cual se funda la ciudad, según la tradición), parece que había sido un hombre importante de la zona de Llanes y que su hermano era un hombre importante en la corte real. Desaparece su nombre en 1145 y solo reaparece trece años después, a la cabeza de los fratres del Monsacro. Misterioso personaje sin duda. 
 Respecto a Nuestra Señora del Monsacro, virgen negra, cuenta la leyenda que, habiendo ya los fratres abandonado las capillas, se encontraba un vaqueiro cuidando sus vacas en el mayau cuando uno de sus bueyes, un buey roxu (rubio o rojo) se introdujo en la capilla de arriba, se arrodilló frente al altar de santo Toribio y se puso a escarbar y a mugir. No se le escapo al vaqueiro que allí pasaba algo raro y se puso a escarbar junto a la res. Para su sorpresa encontró la pequeña talla de una virgen negra. Puso el vaqueiro en conocimiento de las autoridades el descubrimiento de tan milagrosa imagen y resolvieron estas, alojarla en la capilla de abajo, que se encontraba en mejores condiciones que la de arriba. Al día siguiente la talla había desaparecido. Se acuso al vaqueiro de haberla robado, pero alguien descubrió que, de nuevo, el buey rubio, se arrodillaba ante el altar de santo Toribio. Allí estaba de nuevo la talla. La llevaron de nuevo a la de abajo y pusieron vigilancia aquella noche. Inútilmente, aparecieron los guardianes dormidos y la talla de nuevo en la de arriba. Cosa del vaqueiro sin duda, para que no hiciera de las suyas en esta ocasión lo atan a un cepo. La tercera noche, como no, desaparece de nuevo la imagen... y el vaqueiro. Pero en está ocasión se encuentran los fieles en la capilla de arriba la talla de la virgen negra y al vaqueiro todavía atado a su cepo, de manera que le hubiera resultado imposible realizar el solo dicha hazaña. Queda claro que la Virgen quiere estar en la capilla de arriba, su capilla de Nuestra Señora del Monsacro. Se rehabilita la capilla y se queda el vaqueiro, ya ermitaño, al cuidado de la milagrosa talla. 
 Y esa es la historia del Monsacro, centro del mundo, guardián de reliquias, hogar de los dioses, iglesia de los templarios, ermita de los vaqueiros. Monsacro, la montaña sagrada.

Ideas de Aventuras:

  • Un misteriosos personaje contrata a los Pj's para un turbio asunto. Deben acompañarle a la cima del Monsacro en donde deberán tirar abajo la pared de la cueva del ermitaño. Es seguro que se encuentra ahí una entrada al reino de los mouros...
  • Un mendigo ciego pide ayuda a los Pj's. Debe peregrinar a la cima del Monsacro para entregar una ofrenda a la Virgen. En realidad, el mendigo robo en su juventud la talla de la Virgen negra y desde entonces las huestes celestiales le acosan constantemente. Los Pj's deberán no solo ayudar al ciego en el empinado ascenso al Monsacro, sino defenderle de los demasiado entusiastas  siervos de Dios.
Post scriptum: alrededor del Monsacro se mezcla la historia, la leyenda y mucho esoterismo. Los hechos históricos parecen revelar tan solo que el Monsacro era un lugar sagrado desde antiguo, que las reliquias se refugiaron en él durante casi un siglo, y que trescientos años después una comunidad de Fratres, bajo Roderico Sebastianez, se instalaron en su cumbre, posiblemente construyendo las dos capillas, muy probablemente sobre lugares en los que ya se rendía culto. En algún momento de la historia, desconocido en realidad, la comunidad de los Fratres desaparece y solo quedan en el Mayau de les Capilles, la dos capillas que le dan nombre, desapareciendo el resto de dependencias anexas que, posiblemente, servían de refugio a los monjes. Hasta ahí la historia. No hay manera de saber si fueron esos fratres los que llevaron la talla de la Virgen a la cumbre del monte o si es posterior a ellos, como viene a apuntar la leyenda. Y no hay manera de saber si era una virgen negra, porque desapareció durante la guerra civil. ¿Eran templarios esos fratres? En realidad no se sabe y solo he apuntado el dato porque es curioso, pero no hay pruebas al respecto. Las fuentes que lo comentan son más esotéricas que históricas y no me han dado mucha confianza al respecto. Si es cierto, no obstante, que las capillas e iglesias octogonales están relacionadas con el Temple (en alguna parte leí que rendían culto en circulo, alrededor de un altar central para recalcar su carácter de hermanos sin primacía de unos sobre otros), pero no parece haber documentación que lo corrobore, también es cierto que hay otros lugares en Asturias que la tradición otorga a los templarios, pero es solo eso, tradición. No hay pruebas. Que cada uno tome sus propias conclusiones. Si es cierto que el Temple tenía importantes posesiones no demasiado lejos de Asturias, el castillo de Ponferrada es un ejemplo.
 En cuanto a lo  de "mucho esoterismo" me refiero a un montón de teorías sobre energías telúricas y lineas ley que apuntan al Monsacro como un punto especialmente mágico de la geografía asturiana. Honestamente lo que he leído al respecto me parece más metafísica newage que otra cosa y no lo he encontrado demasiado interesante, así que me limito aquí a apuntar su existencia.
 Una última recomendación; no dejéis de subir al Monsacro, solo las vistas de Oviedo y el Aramo merecen la pena el empinado ascenso. No os dejéis asustar por los buitres que puede que os sobrevuelen. Solo quieren jugar.
 

2 comentarios:

  1. Por cierto, el dibujo de la capilla, fiel reflejo de la realidad, es del genial Juan Pablo. ¡Como no!

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  2. Muy interesante en general. Lo de las vírgenes negras es también un tema en sí mismo. Te felicito por tu esfuerzo en dejar a un lado el material New Age que se ceba en estas cosas.

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