domingo, 1 de septiembre de 2013

Leyendas y milagros de la ciudad de Oviedo

Una ciudad no es una ciudad, menos aún una ciudad de Aquelarre, sino tiene una buena cantidad de leyendas que pueblen su geografía mágica e irracional. De las que he podido reunir aquí abajo admito que prácticamente no conocía ninguna de ellas y me ha sorprendido especialmente descubrir los orígenes  tan lejanos en el tiempo de lugares tan cotidianos para mí en mi juventud como la Calle del Rosal y el Cristo de las Cadenas. 
 He intentado ser lo más exhaustivo posible con la intención de ir cerrando poco a poco el circulo sobre la ciudad de Oviedo, para así ponerme con otras partes de Asturias, que por desconocidas para mí, no hacen sino llamar mi atención poderosamente. 
 Por último reseñar que me ha llamado poderosamente la atención que una ciudad tan pequeña como Oviedo en la edad medía, apenas unos cinco mil habitantes, hubiera generado tantas leyendas a su alrededor. 

Leyenda castillo de Tudela.

Dicen en el lugar que un tal Don Ares de Tudela vivía en el castillo del mismo nombre, ya saben vuestras mercedes, ese que protege Oviedo por el sur y vigila su conexión con la meseta (incluso algunos apuntan que Tudela viene de la "tutela" que el castillo ejerce sobre la ciudad) y que fue construido en tiempos de Alfonso III, el Magno.

Pues bien, ya anciano vivía este caballero rodeado de sus siervos y su hija Irene cuando un día de tormenta se acerco al castillo un caballero moro pidiendo refugio. No queriendo faltar a su deber de la hospitalidad Don Ares acogió entre sus muros al infiel. Por supuesto Doña Irene quedo enamorada del caballero moro desde el primer momento.


Se organizó al día siguiente una cacería, aprovechando que había pasado la tormenta, y allí se fueron Don Ares y el moro, con tan mala fortuna que un gran oso pardo sorprendió al anciano dejándolo muy malherido. Lo llevaron sus sirvientes rápidamente al castillo donde poco más pudo hacer que confesarse y hacer prometer a su hija que nunca renunciaría a Cristo ni abandonaría el castillo. Muriendo poco después el anciano caballero.
No tardo la hija en confesar al moro su amor por él y, viéndose correspondida, no tardo en romper su promesa pues decidieron abandonar el castillo esa misma noche. Para evitar miradas indiscretas se dirigieron a un pasadizo que dicen conecta el castillo con la orilla del Nalón. Pero algo raro sucedió.
un extraño fuego rodeo a los amantes que apretaron paso para intentar escapar de las llamas. Horrorizados contemplaron como a la salida del túnel se erguía la fantasmagórica figura de Don Ares de Tudela.
Nunca nadie volvió a ver a los amantes con vida.
Otra versión de esta leyenda es la que se resume con la sentencia "Si la ficiste en Pajares, pagarasla en Campomanes" En este caso el invitado es un caballero navarro que, de nuevo, se enfrenta con un oso que atacaba al señor del castillo, en esta ocasión salvándolo. El caballero navarro huye del castillo con la hija del señor, de nombre Adonsinda, maltratándola y dejándola abandonada en una cueva cercana al puerto de Pajares. Años después con el navarro convertido en Sancho el Mayor, rey de Navarra, los hermanos de la desdichada Adosinda le tienden una emboscada en Pajares, aprovechando una peregrinación del monarca a San Salvador. Los navarros rechazan a los asturianos capturando y matando muy cruelmente a uno de ellos. Más adelante, mientras hacían parada en el pueblo de Campomanes un virote de ballesta salido de no se sabe dónde acabó con la vida del cruel monarca. No me extiendo más en ella porque parece ser una versión más novelada de la anterior y, por tanto, nada demasiado original. Pero aquí queda recogida a modo de curiosidad. 
Post Scriptum: El castillo de Tudela.
Posiblemente la fortaleza más grande de Asturias el castillo de Tudela fue construido sobre lo que a día de hoy se conoce como pico Castiellu, muy posiblemente sobre los restos de una construcción romana anterior (práctica está muy habitual, por cierto). Fue Alfonso III el Magno, último rey de Asturias el que ordenó su construcción con objeto de defender la ruta que permitía el paso de suministros desde la meseta hasta Oviedo por el alto del Padrún. 
La verdad es que andado el tiempo el castillo tanto protegió a la ciudad como la amenazó, dependiendo de quién se apropiara de la fortaleza. Posiblemente después de la rebelión de Gonzalo Pelaez pasó a manos del cabildo catedralicio ovetense, que no dudo en entregar el castillo a malhechores cuando se enemistaba con la ciudad de Oviedo. Finalmente Juan I en 1386 ordena la demolición de la fortaleza en el contexto de las rebeliones de su hermanastro Alfonso Enriquez.
El castillo contaba con tres poderosos torreones, tres murallas defensivas y tres fosos. Una fortaleza imponente, pero difícil de imaginar hoy día, dado el estado de ruina en que se encuentra.
Ideas de aventuras: 

  • ¡Que hermosos es el amor! Dos Pj's enamorados han tenido a bien refugiarse en las ruinas del castillo de Tudela para disfrutar de su amor. Por desgracia, el espíritu de don Ares todavía encanta el lugar y, cosas de difuntos, considera que la bella Pj es su hija y el hermoso doncel es el moro que se la arrebato...
  •  Claro que a lo mejor los Pj's no son chico y chica, si no dos varoniles catamitas, y no solo se enfrentan a la ira del espíritu de don Ares (un tanto confundido), sino que también a un montón de intolerantes campesinos de los alrededores a los que no les gustan estas prácticas tan alejadas de la vida cristiana.  

Leyenda del Cristo de las Cadenas.
Marcho el enamorado a la guerra con los moros dejando atrás a la afligida doncella. Para consolarla le pidió plantar un rosal delante de su casa, prometiendo que mientras no floreciera él seguiría con vida. 
Pasaban los años y el rosal no florecía, pero tampoco había noticias del mozo. Un día llego un hombre a Oviedo buscando a la moza, portaba unas pesadas cadenas. El hombre era compañero de batallas e infortunios de su enamorado, habían estado ambos presos en las mazmorras de la morería, quedando el enamorado demasiado enfermo como para volver a Oviedo una vez fue liberado. Su compañero de celda se encargó entonces de entregar a la enamorada las cadenas que lo habían tenido preso. Ella subió las cadenas a lo alto de una colina en la que había una ermita con un gran Cristo, que desde entonces se conoce como Cristo de las Cadenas. Al volver a su casa vio como el rosal a la puerta había florecido, sabiendo entonces que su enamorado había muerto. Todavía a día de hoy se llama a esa calle, calle del Rosal.
Post Scriptum: la calle del Rosal 
Aparece ya en documentos de 1237 e incluso Velasquita Giraldez, donante de unos terrenos en las inmediaciones de esta calle a la cofradía de Xastres o alfayates. Dicen algunos que esos terrenos estaban repletos de rosales y que ese es el auténtico origen del nombre. Baste decir que en aquellos años la calle de "calle" tendría poco. Estaba situada extramuros, relativamente lejos del núcleo amurallado.
Ideas de aventuras: 
  • Por casualidad los Pj's ven como un rustico se apresura a cambiar un rosal bastante mustio por otro más florido. Unos días después empieza a circular por la ciudad la noticia sobre el milagroso florecimiento del rosal que indica la muerte del joven doncel. Por cierto que el amigo que ha traído las cadenas ha decidido cortejar a la joven moza, ahora sin compromiso...


Leyendas del castillo de Priorio.

Parece ser que el castillo de Priorio estaba a cargo de un tal don Rodrigo, que vivía allí con su hija Irene. Tenía el señor del castillo un joven paje, de nombre Pablo, que no tardó en enamorarse de la hija de su señor. Amor que por fortuna y desgracia fue correspondido. Por fortuna porque no hay nada mejor que el amor correspondido, por desgracia porque don Rodrigo, el padre, se enteró del romance y maldita la gracia que le hizo. En un arrebato de furia echo mano de la espada y se dispuso a acabar con la vida del desdichado Pablo, el cual, armado también, se defendió con denuedo. Tanto que acabo con la vida de don Rodrigo, padre de su enamorada, que había estado allí contemplando todo el drama. 

Si Pablo se esperaba que lo peor hubiera pasado ya se llevó una profunda decepción. Doña Irene no quiso saber nada del asesino de su padre y le rechazó de plano. Pablo, loco de dolor se arrojó desde lo alto de una de las torres. 
Dicen los del lugar que en una piedra a orillas del Nalón todavía pueden verse las manchas de sangre del desdichado Pablo.
Estando el rey Bermudo en Guerra con los moros mandó llamar bajo su estandarte a don Osmundo Osorez de Tuñón, señor de Priorio, el cual acudió presto a la llamada del rey.
La campaña fue dura y cruenta, tanto que don Osmundo fue hecho prisionero y dado por muerto. Muchos años después, liberado ya, dada su condición de anciano inofensivo, decidió peregrinar a San Salvador de Oviedo y buscó cobijo, a la altura del puerto Pajares pidió hospedaje en el castillo del conde Munio, que a la sazón era hijo suyo. El conde, no reconociendo a su padre, se comportó de manera orgullosa y prepotente, siendo reprendido por el anciano. Semejante afrenta desató las iras del conde que mando ahorcar al peregrino, no habiendo reconocido en él a su padre. Ahorcado en un bosque cercano el anciano murmuro. "Muniu, fiu del alma..." siendo entonces reconocido por el verdugo que intentó rescatarlo pero ya sin éxito. Volvió el verdugo al castillo para dar la mala noticia pero solo alcanzó a ver como el castillo se derrumbaba sepultando a todos los que en su interior se encontraban.

Post scriptum; El castillo de Priorio. 
De nuevo un castillo que se construyó sobre un antiguo castro, está vez en las confluencias del rio Gafo y del Nalón. No se sabe muy bien en que año fue construido el castillo de Priorio, pero parece que Alfonso II se escondió en él huyendo de los hombres de Hixem II, allá por el 795.  
No se sabe la forma del castillo primitivo, pero si que tenía dos torres y un cubo y parece que las puertas y parte de las murallas que aún ha día de hoy se conservan pudieran ser parte de las originales. Al menos a día de hoy el río Gafo cubre, a modo de foso, toda la cara sur del castillo, quedando el oeste protegido por el más ancho cauce del Nalón. 
Fue uno de los castillos desde los que Gonzalo Pelaez de Coalla se dedicó a saquear la zona central de Asturias. 
En el siglo XV pasó a ser casa de recreo de los obispos ovetenses. 
Ideas de aventuras:

  • Hace años que escribí mi propia aventura basándome en la primera de las dos leyendas del castillo de Priorio. Si me lo permitís en lugar de dar ideas me comprometo a colgarla más adelante, cuando la revise y la ponga decente para un público exigente como es el de este blog.

La xana del Naranco
En la cueva de la Cogolla, en el monte Naranco, le vinieron a una xana terribles dolores de parto, siendo escuchada por una vecina del lugar que se encontraba en las inmediaciones. La vecina no dudo en ayudar a la xana a parir, la cual, agradecida, le permitió escoger el objeto que ella más quisiera de entre su ajuar. La muchacha al ser costurera, escogió unas tijeras de oro.
Ideas de aventuras: 

  • Y resulta que la xana ha seguido a la costurera a su casa y le ha cambiado a su hijo por el xanín recién nacido. Claro que todo puede acabar si la costurera entrega las tijeras de oro de vuelta a la xana (o le dice eso de "toma al tu peludín, dame al mi mocosín"), pero claro, las tijeras son de oro y algún vecino avaricioso se ha hecho con ellas. ¿Quién podrá recuperarlas?

Los fantasmas del puente de Godos.
Cerca del puente de Godos se dice que al atardecer de un remanso que formaban las aguas del río salían siete sombras con vaga forma de mujer que flotaban sobre las aguas, los praos y los cultivos y finalmente formaban un corro y comenzaban una danza sobrenatural. 
Ideas de aventuras: 

  • Los Pj's están haciendo un alto en el camino a o desde Oviedo cuando un mercader, pálido y aterrado, les pide ayuda. Durante la pasada noche algo salió de las aguas del Nalón y se llevó a su hija bajo las aguas. Si los Pj's investigan verán como al atardecer de ese día las formas fantasmagóricas salen del río llevando de la mano a la hija del mercader. Si los Pj's no impiden el baile en el claro el aquelarre tendrá un nuevo miembro la tarde siguiente.

Los milagros de la Catedral de San Salvador.
No solo son leyendas de amoríos y aparecidos las que se cuentan sobre la ciudad de Oviedo. También tiene la ciudad, como no podía ser de otra manera, buena cantidad de milagros que se obraron en ella misma o con intermediación de su patrono San Salvador. A continuación se encuentran todos los milagros de los que he tenido noticia.


Las reliquias del arca santa
Es bien sabido que las reliquias que se guardan en la cámara santa de Oviedo están allí desde que en 791 Alfonso II El Casto ordenó construir dicha cámara para albergarlas, habiendo estado hasta entonces en el Monsacro. Pese a ello pasaron más de doscientos años hasta que se decidió abrir el arca para contemplar las reliquias que allí se guardaban. Fue en 1035 por obra del obispo Ponce (por cierto, parece ser que estaba emparentado con Sancho el Mayor de Navarra, el de la leyenda del castillo de Tudela, de hecho cuando murió emboscado en Campomanes se dirigía a la catedral de San Salvador ¿vendría a la apertura del arca?). 
Algo debieron de hacer mal porque al abrir la cubierta del arca fue tal la luz que salió de ella que a punto estuvieron de quedarse ciegos los que allí se encontraban, no pudiendo ver ninguna traza de lo que dentro del arca había. Algunos desdichados, en efecto, no recuperaron la vista.
Hubo que esperar a 1075 para que se volviera a abrir el arca, esta vez bajo los auspicios de Alfonso VI, el 13 de marzo, para ser exactos. Estaban con el rey las infantas Urraca y Elvira, clérigos de Toledo (todavía no reconquistada), el obispo Pelayo, condes, ricos hombres, un notario y, curiosamente, un herrero. Ah, también estaba el que había sido alférez de Sancho el Fuerte de Castilla, don Rodrigo Díaz de Vivar. 
No se anduvieron cortos de prudencia en esta ocasión, conocedores del destino de sus predecesores. "Mortificaron sus cuerpos más de lo habitual, asistieron a misa y acudieron al arca entre cánticos y salmos" Empujaron suavemente y se abrió el arca, mientras lanzaban por todas partes bocanadas de incienso. Para alivio de los presentes nadie quedo ciego en esta ocasión, Dios había tenido a bien mostrar las reliquias. 
Y que reliquias: «del leño [de la cruz] del Señor, de la sangre del Señor, del pan del Señor, esto es, de su Cena, del sepulcro del Señor, de la tierra santa sobre la que estuvo el Señor, del vestido de Santa María y de la leche de la misma Virgen y Madre del Señor, del vestido del Señor dividido a suertes y de su sudario». «Y de otros muchísimos, cuyo número sólo la ciencia de Dios abarca».
Se declaró el día 13 fiesta de las reliquias que se festejó en Oviedo durante muchos siglos, al día siguiente, en celebración por tan destacado hecho, donó el rey a la catedral el concejo de Langreo. Ni que decir tiene que las reliquias de la Cámara Santa llevaron a la ciudad a un nuevo auge de la mano de las peregrinaciones, que en los siglos XII y XIII llegaron a ser considerablemente importantes.


El milagro de fray Vicente.
Durante el reinado de Juan II se dice que un pastor de las tierras de Aragón se vio sorprendido por un repentino enmudecimiento, no siendo capaz de decir palabra por mucho que lo intentará. Todos los vecinos intentaron ayudarle probando diversos remedios, hierbas y potingues sin que ninguno pareciera surtir efecto.
Decidieron entonces dirigirse a Zaragoza a encontrarse con un monje que tenía fama de muy sabio por aquellos días. El fraile, valenciano y dominico recomendó al pastor peregrinar a San Salvador de Oviedo acompañado de uno de sus vecinos y de un peregrino italiano que había estado escuchando el problema (de boca del vecino, no del mudo, claro).
Tras un duro viaje por tierras de Castilla y el aún más duro ascenso al puerto de Pajares, los tres viajeros llegaron a la catedral de San Salvador en el momento en el que se iniciaba la misa. Decidieron quedarse y justo en el momento de la consagración el mudo volvió a hablar agradeciendo al Salvador el haber recuperado la voz.
El fraile dominico sería conocido para la posteridad como San Vicente Ferrer.

La piedra de sal
Y es que el Salvador siempre protege a sus fieles. Por esos mismos años andaba un barco avilesino cargando sal en el Puerto de Santamaría con destino al alfolí de su ciudad, cuando una mujer de la villa solicitó al patrón del barco que entregara una piedra de sal a San Salvador como pago a los muchos favores que el santo le había hecho. El patrón, por supuesto, accedió.
Por desgracia andaba los tiempos revueltos en la tierra y en la mar y barco de corsarios asalto a los mercaderes de la sal en su viaje de retorno a Avilés. Depusieron sus armas los avilesinos que se sabían en inferioridad de condiciones y los corsarios, que algunos dicen que eran de la dulce Francia, comenzaron a pasar la sal de un barco al otro. Hete aquí que una piedra de sal resultó inamovible para los piratas. Por más que lo intentaban y más hombres se sumaba al esfuerzo no había manera de moverla. Espantados ante tal prodigio los piratas abandonaron el barco apresuradamente dejando a los asturianos a salvo y con una parte de la carga.
De vuelta a Aviles y tras referir  el prodigio a las autoridades, acudieron estas al puerto con gran despliegue de curas y hombres santos, acercándose con gran reverencia varios de ellos a la piedra inamovible para trasladarla a la catedral de Oviedo. Y de nuevo se obró el milagro, pues la piedra que entre seis no fueron capaces de levantar, ni siquiera un centímetro del suelo, fue alzada, ligera cual pluma por uno solo de los allí presentes, que no dudaron que estaban ante un prodigio divino y transportaron sin tardanza la piedra de sal a su legitimo dueño. San Salvador de Oviedo.

La cruz de los Ángeles.
Mucho más antiguo que los anteriores es el milagro que se obró en tiempos de Alfonso III El Magno. Se presentaron en el castillo de Gauzon dos orfebres proponiendo al rey asturiano construir una cruz para mayor gloria de Dios Creador. El monarca acepto por ser un hombre prudente y piadoso. Los orfebres solo pusieron una condición, que nadie les molestara mientras  trabajaban en la cruz.
Pasaron días, semanas, meses trabajando sin salir en una de las habitaciones del castillo. Nunca salían, ni hacían ruidos, no se sentía su presencia. Por fin la curiosidad pudo más que la paciencia y el rey ordeno entrar en la habitación. Estaba vacía excepto por una cruz de excepcional belleza recubierta de oro. Se dieron cuenta los presentes que los orfebres eran en realidad ángeles. La cruz fue traslada a la basílica de San Salvador y desde entonces se la conoce como la Cruz de los Ángeles.
El arzobispo Ataulfo

Arzobispo de Santiago fue llamado por Bermudo II a la corte de Oviedo, por razón de las malas lenguas que del obispo hablaban. El Arzobispo, ya anciano, fue requerido por el rey en el plazo de una semana, hazaña harto difícil en aquella época y con aquella edad, lo que nos da idea de que el rey no bien quería al obispo.

Sin embargo, logro el anciano tal hazaña y no solo eso, sino que llego por la puerta de Socastiello antes de lo esperado. Dirigiéndose en primer lugar a la basílica de San Salvador a rezar al señor.

Se enteró el rey Bermudo de la llegada del anciano y del hecho de que fuera primero a rezar que a presentársele y, como juicio divino o broma macabra, ordeno que trajeran un gran toro y lo situaran a la puerta de la basílica para que se encontrara con él el obispo al salir.
Cuando el anciano acabo sus rezos y salió de San Salvador se encontró cara a cara con el animal, que lejos de atacarle se le acerco dócilmente para sorpresa de propios y extraños. Le acarició la cabeza el obispo y, sin esfuerzo aparente, le arranco los cuernos. El toro espantado entonces echó a correr queriendo escapar de allí. Llevándose por delante en su huida a los cortesanos que mal habían hablado del santo obispo.
El obispo volvió al templo y colocó los cuernos sobre el altar. Posteriormente pasaron a situarlos a la puerta de la catedral para que todo el mundo recordase el prodigio que allí había tenido lugar
Ideas de aventuras: 

  •  Un noble demasiado ambicioso ha robado el arca de las reliquias con la intención de usarlas para sus propios fines. Los Pj's deberán recuperar el arca antes de que se abra y de su interior salgan un montón de espíritus divinos muy enfadados por la profanación. Por cierto que el arca lo pueden abrir en una cueva y las caras de los malvados puede que se derritan al contemplar los terribles espíritus. Y a lo mejor los malosos son de la FVL y hay cruces cretenses por todas partes adornado la cueva.
  • Una comisión catedralicia pide a los Pj's investigar la realidad que hay detrás del milagro del pastor aragoné. Los Pj's no tardan en descubrir que es todo un engaño urdido por el rustico, que pretende ganarse un poco de fama y fortuna paseando su milagrosa curación por el mundo. El problema es que el rustico no quiere ser desenmascarado y, además, al deán de la catedral no le vienen nada mal los ingresos derivados de los peregrinos que se animan a venir al calor del nuevo milagro. Así que hay unos cuantos muy interesados en que los Pj's no digan ni pío del asunto.
Post scriptum: aunque las leyendas y milagros se pueden encontrar en varios libros y webs, yo me he basado principalmente en la obra de Álvarez Peña y la del Padre Carvallo. Las leyendas del castillo de Tudela llamada "si lo ficiste en Pajares..." la he tomado del blog Asturtsalia, cuyo link podéis ver a la izquierda del blog. También he consultado "Vivir en la Asturias Medieval. VVAA" y "Mitolgía Asturiana" publicado por el Comercio de Aviles. Todo ello lecturas más que recomendadas por mi parte.

domingo, 14 de julio de 2013

Después de Dios, la casa de Quirós.

Encomenderos de la mitra ovetense, vasallos de don Rodrigo Álvarez, caballeros de la banda, portaestandartes reales, alcaides de Oviedo, señores de Valdecarzana. En resumidas cuentas: la Casa de Quirós.
Ricoshombres asturianos desde, al menos, el s.XII, está casa de lo que sería en principio la baja nobleza comienza su ascenso social desde el primer momento que se tiene noticia de ellas, hasta convertirse, ya en el s.XVI, en la más importante y prestigiosa del solar asturiano, y presenta un buen ejemplo de como una familia de ricoshombres podían escalar en la sociedad de la época moviéndose con firme cautela y arriesgándose solo en el momento decisivo, en su caso la guerra civil entre Pedro I y su hermano Enrique. 
Hasta ese momento las noticias que se tienen de los Bernaldo de Quirós son más bien escasas. Parecen tener origen en un tal Ximeno Bernaldo de Caso que en el siglo XII era señor de Caso, en la montaña oriental asturiana. No sería hasta el reinado de Fernando III el Santo que empezarian a ser conocidos por Bernaldo de Quirós, debido a que el cabeza de linaje Gonzalo Bernaldo de Quirós (habrá muchos con el mismo nombre a partir de entonces) consigue la encomiendo del concejo homónimo, perteneciente a la mitra Ovetense. 
Es de recibo señalar aquí que la leyenda, no obstante, sitúa los orígenes de los Quirós en otro ilustre Bernaldo, el del Carpio, sobrino de Alfonso II "El Casto" y vencedor de la segunda batalla de Roncesvalles, pero, claro, este personaje es semi-mítico, lo mismo que su filiación con los Quirós. Y otro mito sobre el origen de estos nos habla de un tal Constantino hijo de los reyes de Constantinopla que habiendo ganado su escudo defendiendo nada menos que al Papa de Roma (el cual le concede el derecho de portar las llaves se San Pedro en el escudo), se encontraba al servicio del rey don Ramiro de Oviedo, y viendole caer del caballo en el fragor de una batalla le grita para darle ánimos:"¡Is quirós, is quirós!" que en griego viene a ser "teneos fuerte", "aguantad" logrando llegar a la vera del monarca y entregando sus armas y su caballo, con lo cual don Ramiro se salva y, al recordar las palabras de tan buen vasallo, le apellida Quirós y da origen al lema de la casa pues el rey afirma que le debe la vida a Dios y después a la casa de Quirós.
Pero volvamos a la Historia. 
 A principios del siglo XIV, los Quirós se encuentran vinculados a los dos grandes poderes territoriales asturianos, por un lado Rodrigo Álvarez de las Asturias, que con motivo de la boda de don Gutierre Bernaldo de Quirós con María Cifuentes le entrega la villa y coto de Villoria (Laviana), dando muestras ya de la buena consideración que tenían de ellos sus señores. Por otro lado la mitra de Oviedo sigue teniéndoles como importantes encomenderos de sus tierras, ya antes de 1314 tenían en encomienda Teberga, Quirós, Riosa y otros muchos territorios de la mitra. Todavía eran una familia menor, pero ya se les debía tener en cuenta. Por estas fechas el concejo de Avilés pide ayuda a don Rodrigo para poner freno a los desmanes que otro Quirós, don Lope González de Quiros y su hijo Pedro Bernaldo, estaban cometiendo contra ellos. La baja nobleza asturiana siempre en conflicto con los concejos, no con don Rodrigo que, a parte de mediar en el conflicto, acaba nombrando a Lope Gonzalez su testamentario y alférez. La vinculación de los Quirós con el magnate es evidente.
 Y no son estos señores asturianos los únicos que valoran a los Quirós, el mismísimo rey Alfonso XI les nombrara en 1344 Caballeros de la Banda, al menos tres generaciones de la Casa de Quirós recibirán ese honor... con la responsabilidad que conlleva.
Don Gonzalo entrega a Don Pedro Suarez de Quiñones
las llaves de las fortalezas de Oviedo
 Sin embargo, pese a que nos encontramos con una familia que en siglo XIV lleva en ascenso casi doscientos años, no será hasta la guerra civil castellana que los Bernaldo de Quirós den realmente un paso de gigante. Desde el principio los Quirós se decanta por la causa del rebelde Trastamara. Era una decisión lógica, don Enrique era el heredero de casi todos los bienes de don Rodrigo Álvarez, e incluso llega a confirmar algunas donaciones que el magnate había ya hecho a los Quirós. Por otro lado, la mitra de Oviedo, también rebelde, era la legitima propietaria de gran parte de las tierras que gestionaban nuestros protagonistas. En resumen, todas sus circunstancias empujaban a los Bernaldo de Quirós, con don Gonzalo a la cabeza, a abrazar la causa rebelde. Y no se andarán con medias tintas.
 En 1353 don Gonzalo es entregado, entre otros caballeros, como rehén al rey don Pedro, para garantizar que don Enrique no haría guerra contra su hermano. No sabemos como salió de está situación pero en 1367 se encontraba en Najera alineado en primera linea de batalla junto con sus hermanos de orden y bajo el mano del Mariscal de Francia, Beltran Duguesclín. Pese a que fueron derrotados, don Gonzalo logró sobrevivir a la debacle y volver a Asturias para cuando la contienda ya había finalizado. Lo que no impidió que leales petristas siguieran en pie de guerra en nuestra región, encargando el obispo de Oviedo el gobierno de la ciudad a don Gonzalo Bernaldo, con orden de entregar las llaves del castillo a aquel que fuera proclamado rey legítimo de Castilla. Fue Pedro Suarez de Quiñones, Adelantado mayor de León y Merino mayor de Asturias, el encargado de recibir las llaves en nombre de don Enrique de Trastamara (el de Quiñones había llegado a Asturias para coger las llaves y para terminar de pacificar la región). Desde ese momento pintan los de Quirós en su escudo dos llaves. 
 Estos servicios eran muchos y muy buenos y don Enrique supo premiar a los suyos, las mercedes enriqueñas, en lo que atañe a la Casa de Quirós consistieron en el señorío de Valdecarzana y en la creación del condado de Sotillo, señorío de Lena que muy posiblemente ya poseyeran los de Quirós con anterioridad, pero ahora lo harían a título de condes. 
Escudo de los Bernaldo de Quirós
con las dos llaves de las
fortalezas de Oviedo
 No solo eso sino que en 1372 el obispo de Oviedo don Gutierre de Toledo, entrega a la familia el castillo de Alba de Quirós (en el cual había residido la reina Urraca "La asturiana" última reina privativa de Asturias), que ya había estado antiguamente en manos de los Quirós. Por algún motivo que desconocemos el rey Enrique II devuelve la custodia al obispado pero, tras diversos pleitos y protestas en 1380 vuelve el castillo a nuestros protagonistas, desde donde regirán los destinos de las comunidades rurales que les rodean. 
 Dejemos que pasen algunos años, no muchos, hasta 1385, concretamente hasta 14 de Agosto. Don Enrique II ya ha muerto, Gonzalo Bernaldo de Quirós, llamado ahora "el viejo" se ha reunido también con su creador, aunque no sin antes hacer todavía más servicios a don Enrique, pues se dice que viajó con el a Inglaterra o, al menos, que realizó una embajada a ese país en su nombre... ambos han ya muerto, como digo, han dejado paso a una nueva generación de trastamaras y bernaldos, han dejado paso a nuevas guerras. Y es que en ese día las fuerzas castellanas de Juan I se enfrentan a los portugueses, también de Juan I, pero de Portugal, en Aljubarrota en lo que será una derrota sin paliativos para los de Castilla. Miles de muertos castellanos y portugeses se agolpan en el campo de batalla. Son tantos que el curso de los riachuelos que por allí transcurren se detiene y se estancan. Entre los muertos se encuentra un Quirós. 
 Gutierre Bernaldo de Quirós, II conde de Sotillo, señor de Valdecarzana, caballero de la banda y portador del pendón real. Es evidente que los reyes Trastamara tenían en gran valía a sus vasallos asturianos pues no dudaron en concederle tal honor en momento tan decisivo de su historia. Y don Gutierre se mostró digno de él. Cuando la batalla se veía perdida y los portugueses se abalanzaron sobre el pendón del rey don Gutierre lo asió con tal fuerza que los lusos hubieron de cortarle las manos para arrebatárselo, lo agarró entonces con los dientes, y dice la leyenda que, cuando los supervivientes recorrieron el campo de batalla buscando heridos o botín o ambas cosas, se encontraron con el cadáver de don Gutierre sin manos y con un trozo de tela del pendón real en la boca. Fiel hasta el final pasó a ser conocido como don Gutierre "el de los tucos", esto es, el de los muñones, por razones obvias.

 Murieron en Aljubarrota otros dos quiroses, don Lope hermando del anterior y don García, su primo.
 Tanta muerte podría haber dado al traste con el linaje, pero no fue así. Los Bernaldo de Quirós eran una estirpe prolífica y sus muertes en combate no dejaban de ser parte de los riesgos a los que se sometían los de su condición. El linaje continuó medrando durante los años finales del s.XIV y principios del XV, estamos en la época de Alfonso Enriquez y sus revueltas, del ascenso de los Quiñones, de la creación del Principado. Durante estos años de turbulencias los Quirós lucharán de nuevo bajo las ordenes de la mitra ovetense, emparentarán con otras casas nobiliarias de la montaña asturiana y del resto de Castilla. Buscan expandir su linaje, fijar alianzas y hacerse fuertes. De los hijos de don Lope, hermano de  don Gutierre "el de los tucos" surgirá otra de las más poderosas y prestigiosas casas de la nobleza asturiana, la casa de Miranda, que tiene su origen en el hijo ilegitimo del tal don Lope (legitimado, eso si), Martín Vazquez de Quirós que se casa con Ines de Miranda y que había recibido de su padre el señorío de Valdecarzana, andado el tiempo y los siglos de este tronco nacerían los Marqueses de Valdecarzana.
Aljubarrota. Don Gutierre defiende el pendón real.
Pero estos casamientos no siempre tuvieron el efecto deseado, puede ser que por desacuerdos sobre la dote, puede ser que por rencillas varías, los Quirós se verán inmersos, a medida que avanza el siglo XV en diversas luchas banderizas. Unas veces contra sus parientes los Miranda, otras contra la casa de los Valdes "por ver quién valía más en la tierra". Según avanza el s.XV se enfrentan, sucesivamente con estos últimos, primero en un lugar llamado Parança, saliendo descalabrados los Quirós, que habrían perdido hasta ochenta hombres. Más adelante Juan Bernaldo de Quirós, hijo del de "los tucos", se enfrenta con Melén Suarez de Valdes en el puente de Colloto, dándole muerte a él y a sus hermanos y a sus hijos legítimos, se salva tan solo el hijo ilegítimo de los Valdés, que se escondió debajo del puente y consiguió escapar. Y por último una generación más hasta que Ivan Bernaldo de Quirós, ya casi bajo el reinado de los Reyes Católicos, reúne a su gente y se adentra en Pola de Siero buscando desbaratar a los Valdés, no se atreven éstos a enfrentarle y huyen de la tierra, quedándose el de Quirós con sus tierras y casas fuertes.
 Y esto es solo un ejemplo, porque con sus parientes los Miranda no se llevaban tampoco demasiado bien, posiblemente por problemas a la hora de determinar la dote de la boda que los emparentaba. Parece que sus enfrentamientos fueron de los más graves de finales del siglo XIV, tanto que Gonzalo Bernaldo de Quiros "el mozo" se encuentra en la guerra de Granada redimiendo penas por homicidio...
Y no era el primer Quirós que se bajaba a Granada a hacer la guerra. A las ordenes de Rodrigo Manrique, Juan Bernaldo de Quirós había participado en la conquista de la villa de Huescar, en Granada, en 1434. Los Quirós seguían acudiendo fielmente cuando el rey los llamaba durante el s.XV.
 Pero durante el sXV hay otro Bernaldo de Quirós que llama más la atención que los demás. Se llama también Gonzalo Bernaldo de Quirós (para variar) pero tenía la considerable desventaja de haber nacido bastardo. Y aunque esa condición intentaba ocultarse en la época, o al menos no se hablaba de ella en voz alta, ha pasado a la posteridad como Gonzalo Bernaldo de Quirós "el Bastardo" y fueron sus propios sobrinos, los del linaje "puro" los que se encargaron de que esto fuera así. Veamos porque.
 Juan Bernaldo murió a consecuencia de las heridas recibidas durante la conquista de la villa de Huescar, en algún momento entre 1434-1435. Su hijo legítimo Lope Bernaldo de Quirós se convirtió entonces en cabeza de linaje, cargo que ejerció hasta 1446 cuando murió debido a una caída de caballo. Como en ese momento su heredero era menor de edad la tutoría recayó en su tío, pero no en ninguno de sus tíos legítimos, no, el tutor sería Gonzalo Bernaldo de Quirós "el bastardo" el que ejerciera el cargo. Un hecho que no deja de ser curioso, porque en la época ser hijo bastardo era un inconveniente importante. Sin embargo debía llevarse bastante bien con su finado hermano y por eso fue escogido para el cargo.
 No se sabe cuantos años duró esa tutoría, pero de ella nació una fructífera relación que se mantendría una vez que Ivan Bernaldo de Quirós alcanzara la mayoría de edad. Juntos don Ivan y don Gonzalo harían frente a un formidable enemigo. Los todopoderosos condes de Luna y Merinos Mayores de Asturias: los Quiñones.
Estamos en 1468, el infante don Alfonso se ha rebelado contra su hermano Enrique IV, a la causa del infante se han unido los condes de Luna y toda su clientela asturiana (entra los que se encuentran los Miranda), como recompensa don Alfonso ha otorgado el cargo de Merino de Asturias a Don Diego Fernández de Quiñones. Para contrarrestar la maniobra el rey don Enrique IV nombra su propio Merino de Asturias: Ivan Bernaldo de Quirós. Los cuales permanecen leales al rey legitimo enfrentándose incluso con sus parientes los Miranda (parece que la enemistad entre las dos casas ya se había iniciado con anterioridad, este enfrentamiento bien podría seguir a la lógica del enemigo de mi enemigo es mi amigo). En esta lucha "el Bastardo" apoyará fielmente a su sobrino, pero no podrán impedir que los Quiñones tomen control de una parte importante de la región. Curiosamente parece que el dean de la catedral de Oviedo estuvo del bando de los Quiñones, enfrentándose contra sus propios encomenderos los Quirós.
 Sin embargo los Quirós eran gente muy poderosa en la tierra y más valía tenerlos como amigos. El infante don Alfonso envía a otro asturiano, Gutierre de Hevia, a tratar con ellos y sumarlos a la causa rebelde. Lo conseguirá y será recompensado con 2000 maravedíes. A cambio de renunciar a la Merindad de Asturias los Quirós ven reconocidos varios portazgos en la zona de Mieres, posiblemente entre ellos se encontrará una casa fuerte desde la que Ivan Bernaldo de Quirós instituirá en 1474 el Mayorazgo de la Casa de Quirós.
 Los Quirós y "el Bastardo" entre ellos habían dado un paso decisivo al cambiar de bando y no habría vuelta atrás. Con la muerte de Don Enrique se desata de nuevo la guerra civil, está vez entre Isabel y Juana la Beltraneja. Los Quirós estarán de nuevo en el ejercito real enfrentándose a un ejercito portugués en Zamora. En esta ocasión el día será para los castellanos. Como recompensa por sus servicios en el ejercito varios miembros de la nobleza asturiana quedan redimidos de ciertos delitos cuya naturaleza se desconoce. Uno de ellos es don Gonzalo Bernaldo "el Bastardo". Nos queda imaginarnos que tipo de delito estaba redimiendo a las ordenes de los Reyes Católicos.
Mapa de las posesiones más destacadas de los Quirós a lo largo de los siglos.
 No pudo disfrutar don Ivan del Mayorazgo por él instituido. Murió de lepra el mismo año 1474, dejando bien claro que el mayorazgo de los Quirós pasaría del padre al hijo mayor, con primacía de los hombres sobres las mujeres. El problema era que, de nuevo, el heredero legítimo era menor de edad. Y de nuevo recayó sobre "el Bastardo" la tutoría y el gobierno de la casa. Esta vez la cosa no salió tan bien como esperaban.
 Los sobrino-nietos de don Gonzalo eran menores de edad, pero debían de ser lo bastante mayores como para no gustarles la tutela a las que les sometía su tío bastardo. Era don Gonzalo ya un hombre mayor, posiblemente de más de cincuenta años, se había casado recientemente con su pariente Elvira de Quirós, que pese al apellido, pertenecía a la Casa de Miranda, y su sobrina, doña Isabel de Quirós se caso con el cabeza de linaje de los Miranda, don Diego de Miranda. Todo ello con el beneplácito de don Gonzalo. No con el de los Quirós.
 Posiblemente debido a problemas con las dotes, posiblemente debido a que las viejas enemistades no se habían olvidado del todo, las casas de Miranda y Quirós estaban en este punto más enfrentadas que nunca. Y don Gonzalo "el Bastardo" enemistado también con sus sobrino-nietos se pasa al bando de los Miranda. Desde entonces será considerado un traidor por los suyos.
Y se convertirá en un problema para el Corregidor.
 Don Gonzalo, hay que decirlo, se había hecho el hombre fuerte del concejo de Aller merced de unas donaciones que la reina doña Isabel había tenido a bien concederle. El problema es que el concejo de Aller estaba muy cerca de las posesiones de los demás Quirós, que se habían establecido en el valle del caudal y tenían casa fuerte en Mieres. Estaban los tiempos un poco revueltos (como siempre, en realidad) y los bandidos y malhechores merodeaban por la región asturiana, muy seguramente azuzados por esa nobleza levantisca que era la asturiana.
 El corregidor Luis Mejía venía a poner fin a esa situación. Y eso no gustó a los Miranda, que posiblemente vieran peligrar su influencia en la región. Como era costumbre el Corregidor convocó en Oviedo, en verano de 1483, una Junta General para dar a conocer sus intenciones y las instrucciones de los Reyes Católicos. Y hete aquí que los Miranda, acompañados con don Gonzalo "el Bastardo" aparecen con 150 hombres de armas y se instalan extramuros en el convento de San Francisco, que por cierto era panteón familiar de los Bernaldo de Quirós. La sangre no llegó al río, el escribano Alfonso Álvarez de Oviedo, medió para que los de Miranda retirasen su nutrida escolta. Sin embargo el corregidor tomó nota de quienes se le habían opuesto.
 Ese mismo invierno don Gonzalo, que entremedias había tenido tiempo de secuestrar al escribano y pedir 30.000 maravedíes de rescate, es sorprendido por su sobrino Gonzalo Bernaldo de Quirós "el mozo" y por Juan de Argüelles que acompañados de varios hombres se disponen a matarlo. No lo consiguen, "el Bastardo" se refugia en una de sus casa fuertes. No sobrevivirá mucho más.
 Muy poco tiempo después contrae una enfermedad fulminante que acaba con su vida. No dudando los contemporáneos en decir que esa enfermedad "era de hierbas" es decir: envenenamiento. Se acabó la historia de "el Bastardo" se había ganado demasiados enemigos. Pese a todo fue enterrado junto con el resto de su linaje en el monasterio de San Francisco de Oviedo, donde sus parientes no se olvidaron de dejar muy claro en el epitafio: "Aquí yaze Gonzalo Bernaldo de Quirós, fijo de Juan Bernaldo de Quirós, Bastardo"

Ideas de Aventuras:
1) Uno de los Pj's se he enamorado, y es correspondido, por una hermosa dama de la casa de Quirós. Lo que pasa es que a su padre y a sus hermanos eso no les hace nada de gracia.
2) Uno de los Quirós ha contratado a los PJ's para que ocupen uno de las torres que han conseguido en encomienda en las montañas de Teverga. Lo que no sabe ninguno de ellos es que la torre está embrujada desde hace muchos, muchos años.
3) Gutierre Bernaldo de Quirós ha reclutado a los Pj's para que le acompañen mientras porta el pendón real en su próxima batalla contra los portugueses...

Post scriptum: no he querido extenderme más sobre el linaje de los Quirós para que no resultará más confuso de lo que ya es. En primer lugar los nombres de los cabezas de linaje, excepción hecha de Ivan Bernaldo, se repiten una y otra vez, en segundo lugar, los Miranda, sus parientes y enemigos, muchas veces se apellidaban Quirós también, en tercer lugar, no siempre es fácil precisar en que fecha ocurre cada cosa. Solo me gustaría añadir que los Quirós fueron durante los siguientes 400 años una de las familias más influyentes de Asturias, llegando a tener desde mediados del siglo XVI asiento permanente en la Junta General del Principado, y seguramente este asiento lo tendrían desde bastante tiempo atrás, porque dicen que lo tenían desde antiguo. Imposible ser más preciso.
 Lo que me llamaba la atención delos Bernaldo de Quirós es como encajan perfectamente en nuestra idea arquetípica de una familia de la baja  nobleza medieval. Leales a sus señores, grandes guerreros, pendencieros, ambiciosos, violentos, despiadados... Los Quirós tuvieron suerte en sus apuestas, supieron subirse al caballo ganador, muchos otros no lo hicieron y apenas han dejado huella en la Historia. Ahora toca al DJ y a los jugadores que tipo de caballero o hidalgo quieren ser/dirigir ¿un emulo de los Bernaldo de Quirós? ¿o uno de tantos que fue de derrotado por otros más hábiles y que desaparece como llarimes pente l'orballu?







sábado, 6 de julio de 2013

De Rerum Irrationabilium.

Dos cosas me rondan por la cabeza últimamente con respecto al mundo irracional de Aquelarre; la primera de ellas es como deben afectar los sucesos irracionales al mundo de Aquelarre. Es decir como afectarían los sucesos irracionales al mundo Racional. Me explico:
 Si se produce una invasión infernal en una ciudad o una provincia, ¿no debería afectar eso a la Historia misma? ¿No deberían reflejarse de alguna manera esos hechos? ¿Como perciben los humanos estos eventos? En al menos dos aventuras de aquelarre que no nombrare para evitar spoilers, se producen invasiones del infierno, en otra hay un advenimiento del mismísimo Lucifer, en un par de ellas dos monasterios, y los monasterios no eran cualquier cosa en la edad media, son arrasados por hordas demoníacas. ¿Como afecta eso a la Historia? Los monasterios, por seguir con el último ejemplo, eran grandes poseedores de tierras, señores de vasallos, refugio de miembros de la nobleza, y si uno de ellos es arrasado de repente, eso debería tener consecuencias más allá de la mera extinción física de sus habitantes. En una de esas aventuras que he nombrado se soluciona la cuestión diciendo que nadie se acuerda nunca más del monasterio desaparecido, punto y final. Es una solución, claro está, el cielo y el infierno son todopoderosos y lo pueden hacer.
O no.
Totentanz
 ¿Si los poderes divinos o infernales pueden intervenir de esa manera tan definitiva, no se está poniendo un poco en entredicho el orden natural de las cosas, esto es, si el cielo es la RR, el orden lógico de las cosas, "un mundo que podemos palpar con nuestros sentidos y con la fuerza de nuestra fe" según nos dice el manual. ¿No debería ceñirse, al menos el cielo, ha estas "normas de funcionamiento"? Y digo deberían porque los seres angélicos son criaturas Racionales por naturaleza y no deberían poder actuar de forma tan contraria a su naturaleza. 
Eso en el lado teórico.
En el práctico, súbitamente un montón de campesinos se habrían quedado sin señor feudal, o habrían cambiado de uno a otro, con lo que eso conlleva, algunos serían más ricos de repente, otros descubrirían que los caminos parecen ir a ninguna parte o que van a otro sitio distinto, muchos habrían perdido a sus familiares y amigos... no es cosa baladí decir que de un plumazo todo el mundo se olvida de algo. Por no hablar de las invasiones infernales o de las batallas cielo-infierno que tienen lugar en importantes ciudades de nuestra geografía. ¿Como se quedan los habitantes de tal o cual ciudad si un buen día sus calles se ven abnegadas de mareas de criaturas monstruosas o divinas? La mitad de la población se muere del susto, la otra mitad se vuelve loca. Es una opción, tal ciudad se queda maldita, por poner un ejemplo; Toledo deshabitada a partir de aquel año en el que los malache habbalah se abrieron paso a sangre y fuego por Zocodover... Una solución un poco radical desde mi punto de vista y que no nos soluciona el tema de las paradojas históricas (no, Toledo nunca fue arrasada por la hueste angélica, y no, tampoco se quedo deshabitada en tal año). Tal vez sería buena idea combinar estos fenómenos no-naturales (racionales o irracionales) con hechos históricos ya conocidos y pongo otro ejemplo; "¿Recuerda vuestra merced la masacre que se hizo con los judíos en el 1391? Pues tenga a buen seguro, mi señor, que las cosas no son como la gente cuenta..." Supongo que me habréis entendido. 
 En resumidas cuentas, opino que, en un juego como Aquelarre en el que hay que mantener un difícil equilibrio entre uno y otro mundo, habría que tener más cuidado antes de desatar las fuerzas angélicas o diabólicas con toda  su furia sobre los pobres mortales, y que de hacerlo, habría que arreglarse para darle una explicación plausible y acorde con la Historia, en el fondo en la época de las calamidades no debería ser difícil buscar una situación que se pliegue a nuestros fines.
  La segunda duda que me corroe también se refiere al mundo irracional (tanta duda haría que Hume estuviera orgulloso de mi ¡seguro!). Como es bien sabido las criaturas irracionales tienen su hábitat al igual que los animales del mundo racional, unas aquí otras allí, todas ellas con sus creyentes y sus leyendas alrededor. Hasta aquí todo bien.
 ¿Que ocurre entonces cuando los creyentes en tal o cual criatura desaparecen o se trasladan de un lugar a otro?
¡Me he comido al Duque de Alba, a ver que haces!
 Tengo en mente sobre todo a criaturas tales como las mujeres serpiente de arabia, los djinns, los gules, etc. todas ellas criaturas del mundo islámico, aunque mi duda se hace extensible a las criaturas de mitología hebrea o incluso vasca (en el supuesto de que los vascos hubieran tenido una área de influencia mayor del actual, entendiendo por actual el de la época de juego, claro,  en épocas pretéritas). Excepción hecha de algunas criaturas que parecen haberse quedado atrás, como podrían ser las hadas moras, o el gaueko, cuyo hábitat es todo el norte de la península, la mayoría de estas criaturas están confinadas al área cultural de sus "creyentes", pero estos, casi especifico de los musulmanes y los judíos en España fueron perdiendo terreno paulatinamente hasta llegar a desaparecer por completo, desapareciendo también las criaturas de sus mitos. En nuestro mundo racional es evidente porque ocurre esto, simplemente una cultura sustituye a la otra y, salvo alguna que otra influencia, digamos residual, se acaban imponiendo los vencedores a los vencidos. Pero en el mundo de Aquelarre está explicación no me parece satisfactoria. Si asumimos que las criaturas Irracionales son tangibles, es decir existen, como premisa del juego, es evidente que no desaparecen por el mero hecho de que sus "creyentes" sean eliminados físicamente o expulsados. De nuevo nos aparece una interconexión entre historia y leyenda, y desde mi punto de vista está es bastante interesante.
 Las criaturas irracionales podrían intentar adaptarse a las nuevas circunstancias adaptándose lo mejor posible a los nuevos vecinos, pero también podrían salir en defensa, tal vez de forma soterrada, tal vez de forma más abierta, dando lugar a nuevas leyendas y mitos y por ende a nuevas criaturas (porque ¿como se crean las criaturas irracionales?), otras podrían, simplemente marchar al exilio con sus "creyentes", dejando vacío un espacio que sería llenado con criaturas que vendrían con los conquistadores.
 Y eso nos plantea otra interesante situación ¿podrían las criaturas de una cultura expansiva, como era la cristiana de la reconquista, colaborar con los "suyos" para desalojar a sus rivales irracionales y ocupar su lugar basándose en una especie de derecho de conquista de la Irracionalidad? Me viene en este caso en mente un frase del "Pendragon", parafraseo: "los sajones, al llegar a Britania, se trajeron sus monstruos". ¿Podría darse el caso de que los cristianos usaran criaturas irracionales para ayudarles en sus guerras contra los musulmanes? ¿Lo harían abiertamente o sería cosa de una especia de hermandad secreta al servicio de diversos reyes o incluso obispos?
 No lo se, a lo mejor estoy hilando muy fino, a lo mejor las criaturas irracionales están ahí y al día siguiente no están y basta, a lo mejor desaparecen cuando alguien deja de creer en ellas, a lo mejor aparece la Fraternitas Veralucis y se los carga a todos y punto, mira que bien. Todo puede ser, pero la verdad es que estás últimas respuestas no me satisfacen en absoluto, será que soy muy inconformista o que tengo mucho tiempo libre (no, esto último seguro que no).
En fin, estas eran mis dudas y me apetecía compartirlas con los que tengáis a bien leerlas. Si alguien se anima a dejar su opinión bienvenido será. Pero que lo hagáis o no ya depende de vosotros y de que hayáis leído entero este articulo...
Gracias a los que lo habéis hecho. 

sábado, 29 de junio de 2013

Especial Dramatis Personae

Por fin ha salido el especial del fanzine rolero Dramatis Personae que incluye las aventuras que se presentaron al concurso de módulos de finales del año pasado. Entre ellas se encuentra "Anima Mea" la aventura que yo presente (y a que, por cierto, me inspiró la idea de la tabla de efectos de la tortura). Curiosamente la aventura tiene lugar en Galicia y no en Asturias como cabría suponer, porque había comenzado a escribirla para unos PJ de mi campaña que tenían que desviarse a Galicia por motivos familiares. Como la aventura podía jugarse independientemente me pareció adecuada para presentar al concurso. 
Sin más que añadir os recomiendo pasaros por la web y descargaros ese especial de 171 que incluye todas las aventuras que se presentaron excluyendo las tres ganadoras que serán publicadas en su momento por Nosolorol. Os recomiendo también echar un buen vistazo a todos los números del fanzine porque son de lo mejor de Aquelarre que se puede encontrar en internet. Solo tenéis que hacer "click" en el enlace que os pongo más abajo.


Buenes nueches a toos. 

lunes, 17 de junio de 2013

Monsacro, el guardián de las reliquias.

Morzín, señorío eclesiástico de la catedral de Oviedo, a apenas unas leguas al sur de la misma, alberga entre sus lindes un enigmático lugar; El Monsacro, el monte sagrado, una mole rocosa de poco más de mil metros, que, desde antiguo, ha llamado a los hombres a subir a su cima . Enclavado en el mismo centro de la región, onfalo sagrado desde tiempo inmemorial, desde él se contempla el cuerpo pétreo del gigante Noraco, convertido ya en monte Naranco, y al oeste, otro dios de piedra le saluda, la cordillera del Aramo, con el nombre de otro dios olvidado. Y no solo eso, sino que parece que en las mismas cumbres del Monsacro se rendía culto a Teleno, misterioso dios de los astures, que algunos gustan de asociar al Marte romano. Como se puede ver Monsacro no es un nombre caprichoso.
Pero la historia que hoy contamos empieza muy lejos, muy, muy lejos, en otra ciudad de dioses, Jerusalém. Cosroes, rey de los persas, invadió el imperio romano de oriente en 614 y amenazaba con conquistar la ciudad santa. El obispo de la misma, viendo la situación desesperada, ordenó trasladar todas las reliquias que en ella se guardaban a un lugar más seguro, lejos de los peligrosos sasanidas. El diacono Filipo fue el encargado de tan delicada misión y en breve las reliquias estaban a salvo en Alejandría.
Por poco tiempo.
Los persas seguían avanzando y las reliquias debieron continuar su viaje al oeste, hacía santuarios más seguros. Por fin, en 636 el arca aparece en Sevilla. Parece que el arca había encontrado su refugio al fin. Falsa esperanza. En 705 unos nuevos invasores conquistan Tanger y el arca viaja hasta Toledo, capital del reino de los visigodos. No estará allí mucho tiempo.
 En 711 la invasión musulmana impulsa una nueva huida del arca, está vez no recala en una ciudad, sino en un monte, un monte santo, el Monsacro.
 Allí en una cueva conocida como Cueva del Ermitaño, junto al pozo de Santo Toribio, en el "mayau de les capilles" descansa por fin el arca. La próxima vez que viajen las reliquias no será por la inminente amenaza de invasores, sino por la construcción de un mejor acomodo. Alfonso II levanta en Oviedo la Cámara Santa, que a partir de entonces, hasta nuestros días, custodiarán las valiosas reliquias del arca.
 ¿Pero porque se guardan las reliquias en el Monsacro? No es el monte más recóndito de Asturias, ni el más alto, ni el más inaccesible. ¿Por que ahí y no en otro sitio? Ya hemos visto que parece ser un lugar sagrado, de antiguos cultos romanos y prerromanos, un lugar al que los astures posiblemente acudieran a rezar a sus dioses. Dicen los que saben que en realidad ese ermitaño podría haber sido un druida, o un heredero cristianizado de los druidas y que el pozo de Santo Toribio es en realidad la cámara funeraria de un dolmen, y que bajo ese dolmen la tierra tenía propiedades curativas (v.g: si las masticas te quita el dolor de muelas). Sobre el dolmen se edifico una de las capillas que dan nombre al "mayau", la llamada Capilla de Arriba o Capilla de Nuestra Señora del Monsacro, una capilla octogonal...
La misteriosa capilla octogonal del Monsacro
Extraña forma para una capilla que parece se levanto en el s.XII, es decir casi cuatrocientos años después de que las reliquias abandonarán el "mayau".  Para más misterio la capilla octogonal no es la que recibía la peregrinaciones de los que subían al Monsacro, estos subían a la otra, a la de la Magdalena, que es una capilla rectangular, rematada en un abside, también del siglo XII. No obstante en la capilla octogonal de Nuestra Señora del Monsacro se encontraban dos cosas de interés para los peregrinos; de una lado la tierra milagrosa y curativa que, como ya se ha dicho, se extraía del pozo de santo Toribio, del otro la imagen de la virgen de Nuestra Señora del Monsacro, de la que se dice era una virgen negra. 
 Entonces nos encontramos en la cumbre del Monsacro con dos construcciones, una capilla rectangular rematada en un abside semicircular, que recibía a los romeros que hasta allí se avecinaban y que parece ser estaba rodeada de unos pocos edificios ocupados por los escasos "frates" que cuidaban del Mayau de les Capilles, así como de las vacas que por allí pastaban, y otra capilla, está octogonal en origen, pero luego modificada con un cuerpo trapezoidal escavado en la roca y que recibe el nombre de cueva del ermitaño, algunos dicen que tras sus paredes se encuentra la auténtica cueva del ermitaño, y con un abside semicircular, ambos de factura posterior al cuerpo octogonal principal, aunque otros aseguran que la  habitación trapezoidal es anterior a la misma capilla, pero también de época románica.
Capilla octogonal de Nuestra señora del Monsacro
En el cuerpo principal de está segunda capilla se encuentra un altar hueco, que esconde el pozo de Santo Toribio. Ya para terminar con la descripción, se encuentran en cada pared del octogono dos pequeños huecos a la altura del techo, que parecen ser los que sostenían un primitivo segundo piso de madera que, posiblemente, se apoyará en un pilar colocado en el centro del octogono, construyendo una pequeña cámara superior de angostas medidas. 
 Una cueva, un altar, un pilar en el centro del que salen las vigas de madera que sostienen una estancia superior, todo ello cuidado por unos misteriosos frates de los que no se saben demasiadas cosas y de los que no ha quedado ni rastro. ¿Era esa columna central una representación del "Axis Mundi"? ¿Era una virgen negra la que se refugiaba entre estos muros? ¿Eran esos "frates" miembros de los que se conocía en la época como Pauperes commilitones Christi Templique Salomonici, es decir, caballeros templarios?
 Demasiadas preguntas sin responder, los hechos históricos son escuetos, tras el traslado de las reliquias del arca santa a Oviedo, el silencio se abate sobre las capillas del Monsacro, hasta que el 1 de Julio de 1158, Fernándo II, rey de Leon y su hermana, la reina Urraca de Asturias, cede ciertos pastos, la cumbre y el mayau al "frater" Rodericus Sebastianis y a sus fratres del Monte Sacro. Este Rodericus había aparecido por primera vez en 1122, como testigo en diversos documentos reales y del monasterio ovetense de San Vicente (aquel alrededor del cual se funda la ciudad, según la tradición), parece que había sido un hombre importante de la zona de Llanes y que su hermano era un hombre importante en la corte real. Desaparece su nombre en 1145 y solo reaparece trece años después, a la cabeza de los fratres del Monsacro. Misterioso personaje sin duda. 
 Respecto a Nuestra Señora del Monsacro, virgen negra, cuenta la leyenda que, habiendo ya los fratres abandonado las capillas, se encontraba un vaqueiro cuidando sus vacas en el mayau cuando uno de sus bueyes, un buey roxu (rubio o rojo) se introdujo en la capilla de arriba, se arrodilló frente al altar de santo Toribio y se puso a escarbar y a mugir. No se le escapo al vaqueiro que allí pasaba algo raro y se puso a escarbar junto a la res. Para su sorpresa encontró la pequeña talla de una virgen negra. Puso el vaqueiro en conocimiento de las autoridades el descubrimiento de tan milagrosa imagen y resolvieron estas, alojarla en la capilla de abajo, que se encontraba en mejores condiciones que la de arriba. Al día siguiente la talla había desaparecido. Se acuso al vaqueiro de haberla robado, pero alguien descubrió que, de nuevo, el buey rubio, se arrodillaba ante el altar de santo Toribio. Allí estaba de nuevo la talla. La llevaron de nuevo a la de abajo y pusieron vigilancia aquella noche. Inútilmente, aparecieron los guardianes dormidos y la talla de nuevo en la de arriba. Cosa del vaqueiro sin duda, para que no hiciera de las suyas en esta ocasión lo atan a un cepo. La tercera noche, como no, desaparece de nuevo la imagen... y el vaqueiro. Pero en está ocasión se encuentran los fieles en la capilla de arriba la talla de la virgen negra y al vaqueiro todavía atado a su cepo, de manera que le hubiera resultado imposible realizar el solo dicha hazaña. Queda claro que la Virgen quiere estar en la capilla de arriba, su capilla de Nuestra Señora del Monsacro. Se rehabilita la capilla y se queda el vaqueiro, ya ermitaño, al cuidado de la milagrosa talla. 
 Y esa es la historia del Monsacro, centro del mundo, guardián de reliquias, hogar de los dioses, iglesia de los templarios, ermita de los vaqueiros. Monsacro, la montaña sagrada.

Ideas de Aventuras:

  • Un misteriosos personaje contrata a los Pj's para un turbio asunto. Deben acompañarle a la cima del Monsacro en donde deberán tirar abajo la pared de la cueva del ermitaño. Es seguro que se encuentra ahí una entrada al reino de los mouros...
  • Un mendigo ciego pide ayuda a los Pj's. Debe peregrinar a la cima del Monsacro para entregar una ofrenda a la Virgen. En realidad, el mendigo robo en su juventud la talla de la Virgen negra y desde entonces las huestes celestiales le acosan constantemente. Los Pj's deberán no solo ayudar al ciego en el empinado ascenso al Monsacro, sino defenderle de los demasiado entusiastas  siervos de Dios.
Post scriptum: alrededor del Monsacro se mezcla la historia, la leyenda y mucho esoterismo. Los hechos históricos parecen revelar tan solo que el Monsacro era un lugar sagrado desde antiguo, que las reliquias se refugiaron en él durante casi un siglo, y que trescientos años después una comunidad de Fratres, bajo Roderico Sebastianez, se instalaron en su cumbre, posiblemente construyendo las dos capillas, muy probablemente sobre lugares en los que ya se rendía culto. En algún momento de la historia, desconocido en realidad, la comunidad de los Fratres desaparece y solo quedan en el Mayau de les Capilles, la dos capillas que le dan nombre, desapareciendo el resto de dependencias anexas que, posiblemente, servían de refugio a los monjes. Hasta ahí la historia. No hay manera de saber si fueron esos fratres los que llevaron la talla de la Virgen a la cumbre del monte o si es posterior a ellos, como viene a apuntar la leyenda. Y no hay manera de saber si era una virgen negra, porque desapareció durante la guerra civil. ¿Eran templarios esos fratres? En realidad no se sabe y solo he apuntado el dato porque es curioso, pero no hay pruebas al respecto. Las fuentes que lo comentan son más esotéricas que históricas y no me han dado mucha confianza al respecto. Si es cierto, no obstante, que las capillas e iglesias octogonales están relacionadas con el Temple (en alguna parte leí que rendían culto en circulo, alrededor de un altar central para recalcar su carácter de hermanos sin primacía de unos sobre otros), pero no parece haber documentación que lo corrobore, también es cierto que hay otros lugares en Asturias que la tradición otorga a los templarios, pero es solo eso, tradición. No hay pruebas. Que cada uno tome sus propias conclusiones. Si es cierto que el Temple tenía importantes posesiones no demasiado lejos de Asturias, el castillo de Ponferrada es un ejemplo.
 En cuanto a lo  de "mucho esoterismo" me refiero a un montón de teorías sobre energías telúricas y lineas ley que apuntan al Monsacro como un punto especialmente mágico de la geografía asturiana. Honestamente lo que he leído al respecto me parece más metafísica newage que otra cosa y no lo he encontrado demasiado interesante, así que me limito aquí a apuntar su existencia.
 Una última recomendación; no dejéis de subir al Monsacro, solo las vistas de Oviedo y el Aramo merecen la pena el empinado ascenso. No os dejéis asustar por los buitres que puede que os sobrevuelen. Solo quieren jugar.
 

domingo, 9 de junio de 2013

Ayuda de Juego: Secuelas de la Tortura.


En la última aventura de Aquelarre que dirigí, el grupo de PJ's fue capturado, un poco tontamente, la verdad, por el maloso de turno, a la sazón, Don Diego de Andrade, Capitán del Conde de Lemos en su guerra en Galicia contra los rebeldes que apoyaban por aquellas tierras al rebelde Enrique de Trastámara.
 La cuestión es que una vez capturados los Pj's fueron interrogados gentilmente por sus captores sobre el paradero del hermano de uno de ellos. Como los personajes no se mostraron muy colaboradores al respecto, más que nada porque no conocían el paradero del hermano desaparecido, de hecho lo estaban buscando ellos también. La cuestión es que los personajes acabaron en las mazmorras del castillo de Monforte de Lemos, siendo sometidos todos ellos, uno a uno, a tortura. Se hicieron las tiradas pertinentes, algunos las acertaron, otros las fallaron, se restaron unos puntos de vida de por aquí y por allá y los personajes volvieron a las celdas. E inmediatamente se pusieron a conspirar para escaparse de los calabozos. Y ahí está el problema.
 La verdad es que nunca había torturado a ninguno de mis Pj's, esclavizarlos si, eso si, encerrarlos también, pero torturarlos nunca jamas, lo digo en serio, es por eso que no había caído en la cuenta de esto. Y es que, después de ver tantas y tantas series medievales y fantásticas, como hay hoy día, en las que abunda la tortura, me di cuenta de que los pobres desgraciados que son sometidos a tormento, acaban como se suele decir en Asturias "fechos una llaceria", hechos polvo vaya. Y eso no queda reflejado en la simple tirada de Tormento y su enfrentamiento con Templanza. No me parece lógico, que después de ser sometido a una o dos sesiones de tortura en las que el verdugo a superado las tiradas pertinentes, simplemente te vuelvas andando a tu casa o a tu celda, porque ya has dicho lo que tenías que decir y has tenido suerte y el hombre era muy fino en su oficio y tú, el Pj digo, casi no se haya dado ni cuenta de que le han sometido a tormento.
 Es por estas razones aquí expuestas que me, mientras espero un nuevo dibujo de mi buen Juan Pablo para otra entrada más del estilo del blog, me he dedicado a confeccionar la Tabla de Secuelas de Tortura que se encuentra un poco más abajo. La idea sería que tras la sesión de tortura a la que se haya sometido a un personaje se haga una tirada en la tabla (al margen de que se hayan perdido o no puntos de Vida como consecuencia de un fallo en la tirada de Tormento por parte del torturador) ¡Pero cuidado! no quiero decir cada vez que se haga una tirada de Tormento, quiero decir cada vez que los personajes sean torturados de verdad, es decir, en cárceles hediondas, a manos de verdugos expertos o no, con intención de sonsacarles o de simplemente infligirles daño. No se aplicaría esta tabla, por ejemplo, a cuando un personaje simplemente abofetea a un campesino para que le diga donde ha escondido el grano. No, está tabla está pensada para ser usada tras pasar por las manos de un profesional.
 Y es peligrosa. 
 Mucho.
Las consecuencias de una tirada en esta tabla pueden llegar a ser desastrosas para los PJ's, en ella he incluido secuelas de heridas graves, enfermedades y daños varios que se pueden encontrar en el Manual y en la Saeptum Arbitri, he añadido algunas cosas de cosecha propia, pero es poco en realidad. De cualquier manera un DJ debería pensárselo muy bien antes de llegar a usar está tabla. Los personajes sometidos con éxito a tortura no morirán, pero arrastrarán durante bastante tiempo las consecuencias, con los efectos que eso tendrá para la aventura o la campaña que se este jugando. Hay que tener en cuenta que debería de ser muy poco probable que un personaje se vea sometido en su vida a más de una sesión de tortura. Son esas cosas que una vez experimentadas no se quieren volver a sufrir, por nada del mundo. La tabla debe ser usada en casos muy, muy excepcionales.
Sin más:

viernes, 24 de mayo de 2013

De Nora a Nora; el alfoz de Oviedo

Alfoz es el término rural que pertenece al concejo de la villa correspondiente. Es decir, el alfoz de Oviedo serían los pueblos y parroquias rurales que estaría sometidos al concejo de la ciudad de Oviedo. En teoría, ese alfoz debería ser suficiente para sustentar a la población de la villa de la que depende, pero en el caso de Oviedo eso nunca fue así.
 Pese a ser una ciudad pequeña, incluso para la época (Valencia por aquel entonces tenía 60.000 habitantes y Oviedo como máximo 5000), su alfoz, que incluía las tierras de Nora a Nora, no era capaz de procurar alimento a la población ovetense, convirtiéndose la vieja capital astur en "ciudad de acarreo", esto es, ciudad a la que había que llevar desde fuera los alimentos y suministros necesarios para su mantenimiento. Estos llegaban en parte por la ruta terrestre que atravesaba el puerto Pajares, a lomos de mulas u otro tipo de caballerizas, porque no eran caminos adecuados para carros, aunque la fuente de suministro realmente importante era el puerto de Aviles que, éste si, parece tener un camino adecuado para circular los carros en los que se llevaba las vituallas y otras mercancías necesarias para la ciudad.  
Alfoz de Oviedo
 En el año 1305 se concede por alfoz a Oviedo las tierras de Priorio, Caces y las Caldas posiblemente para compensar a la ciudad por la perdida del territorio de Siero, que había sido entregado ese mismo año a Rodrigo Álvarez de las Asturias, como precio para que apoyara el bando real, y, prácticamente  hasta el siglo XIX, cuando se instala en Trubia la fábrica de armas y pase la parroquia a depende de Oviedo, no se modificará este alfoz. 
 Pese a todo, ese alfoz tan pequeño y poco apropiado no está carente de interés  ni falto de sitios interesantes y misteriosos, lugares mágicos y siniestros en los que meter en apuros a nuestros Pj's. Y todo ello sin apenas alejarse una legua de la ciudad de Oviedo.
 Empecemos por el principio, cuenta la leyenda que en tiempos antiguos, muy antiguos, vivió por estas tierras un gigante de proporciones colosales llamado Noraco. Cuando cansado de este mundo decidió abandonarse al sueño se echó sobre la tierra y se abandonó al mundo onírico de manera tan, tan profunda, que terminó convirtiéndose en piedra. Su colosal y pétrea figura es lo que los humanos llaman monte Naranco, lugar de frondosos bosques y abundante caza, a la ladera del cual transcurre el camino de Santiago que parte desde la basílica-catedral de San Salvador, en donde se puede encontrar la misteriosa cueva de La Cogolla, donde se dice habita una xana, donde se encuentra también, en algún lugar, la cueva de Mari Cuchilla y donde se construyó la iglesia de San Miguel de Lillo y el pequeño palacio de Ramiro I, consagrado como iglesia de Santa María del Naranco. Tengan precaución los caminantes que transiten este camino de peregrinos, porque transcurre muy cercano a una de las dos malaterías que tiene la ciudad de Oviedo, aquella que, para diferenciarse de la otra más famosa, se llama de Paniceres.
 He dicho que la otra malatería es más famosa, pero lo he dicho sin quitar merito a la de Paniceres, aunque la verdad sea dicha es que la que se sitúa en el lugar que ya ha venido a conocerse como San Lazaro, es más grande que aquella de Paniceres, aunque es difícil precisar cuantos malatos eran capaces de albergar una y otra, en algún momento llegó a haber solo dos malatos y en otro tiempos había "bastantes", dando lugar a problemas de espacio. Estos malatos tenía prohibido entrar en la ciudad, excepto en el día de la Cruz (¿3 de Mayo?), hasta el mediodía, siendo el malato que entre en Oviedo fuera de esas fechas expulsado de la ciudad a aguillonadas (a pinchazos, se entiende que con una lanza para así no tocar al malato), si reincide  será mandado apalear y si reincide por segunda tercera vez será mandado quemar. De la misma manera tienen prohibido acercarse a las fuentes y caños, especialmente aquellas que pasan cerca de la malatería y llevan agua a la ciudad. Se dice incluso entre los naturales de la zona que el río Gafo, es gafo por eso, por la cercanía de los leprosos y no conviene beber de sus aguas. Pese a lo que pueda parecer no están muy desatendidos los leprosos, las gentes de bien hacen abundantes donaciones a las malaterías y el regimiento de la ciudad, que se hace cargo de la malateria en el s.XIV (hasta entonces dependía de la iglesia-catedral) se encarga de mantener a una criada para que cuide de los leprosos, les traiga vituallas y agua y pida limosna por ellos en el interior de los muros de Oviedo. La ciudad nombraba asimismo cada año a un regidor para asegurarse del buen gobierno de la malatería, en el siglo XVI, tenía este regidor que visitar dos veces por año la malatería acompañado por un médico para dar de alta a los posibles curados.
Ciclopea visión del castillo de Tudela
 Ese río Gafo del que hemos hablado, nace en las cercanías de la Manjoya, monte que dicen que se llama así por la alegría que da a los peregrinos el divisar la ciudad y la basílica de San Salvador después de lo que habitualmente es un penoso viaje desde León. Es el monte pues de la alegría Mont Ioia o Mon joie, que yo no hablo la lengua de los francos. Se llega a él poco después de pagar el portazgo establecido en Olloniego muy cerca del puente que cruza el Nalón. Portazgo este que se llevan diversas iglesias y monasterios de Oviedo y que parece dar pingües beneficios, pues muchos ricoshombres quisieran echarle mano. Está fuertemente custodiado por el castillo de Tudela, construido por Alfonso III el Magno sobre un castillo más anterior incluso. Debería este castillo proteger a la ciudad por el sur, por eso su nombre, por la tutela que ejerce sobré Oviedo, pero es habitual que caiga en malas manos y que sus ocupantes amenacen a la ciudad desde sus muros y roben y saqueen a los comerciantes que por el camino de Castilla transitan. Se acabarán estas cosas en 1383 cuando Juan I lo mande destruir. 
Hay otro castillo que se encuentra siguiendo el curso del río Gafo hasta llegar al punto en el que este desemboca en el Nalón. Es el castillo de Priorio, propiedad también de la mitra ovetense, que en algunas ocasiones se lo ha cedido a malos ricoshombres, como es el caso de Gonzalo Pelaez de Coalla y que a punto estuvo de ser destruido en 1306 por orden del rey don Fernando el IV. No se llevó a termino la destrucción y en la centuria siguiente se convirtió el castillo en palacio de recreo de los obispos de Oviedo. Algunos dicen que el castillo lleva construido desde antes de los romanos y esto puede ser cierto, porque en las cercanías hay una cueva que se llama de la Lluera, muy a la vera del Nalón que tiene extrañas pinturas en las paredes, como de bestias grandes y cornudas, pero no muchos saben de esta cueva. Si se conoce, sin embargo, la cercanía unas fuentes manantiales que dicen que curan la esterilidad de las mujeres. Pero eso ya lo contaron otros en otro sitio. En mi opinión, en lugar de tanta fuente y rito pagano mejor se va a rezar a la cercana iglesia de San Juan de Priorio, donde un hermoso tímpano nos muestra al Pantocrator en toda su gloría, rodeado de los evangelistas y de dos ángeles. No encontrarán nada como esto en toda Asturias. 
 Muy cerca se encuentra el palacio de la Piñera, con su torre levantada en el s.XIV, supongo que para hacer competencia al castillo.
 A parte de castillos y malaterías se encuentran en este alfoz de Oviedo abundante iglesias para consuelo de los feligreses, destacandose aquellas que construyeron los reyes de la ciudad, como son: Santa María de Bendones, San Pedro de Nora (cerca de está hay un lugar llamado la Barquera por la que se podrá atravesar el río, en barca, claro), San Julían de los Prados y San Miguel de Lillo (no hablo de Santa María del Naranco, que es palacio en realidad). Otra iglesia interesante es la de Santa Marina de Piedramuelle, muy cerca de donde han sacado las piedras para la reforma de la torre de la iglesia-catedral. 
 Antes de despedirme quiero advertir a los que me lean de los lugares peligrosos que abundan en el alfoz, no solo hay casi dieciséis castiellos de tiempos de los paganos diseminados por todo el territorio, sino que hay abundantes cuevas que ocultan peligrosos misterios, he hablado ya de la Lluera en Priorio, pero es que en Olloniego hay otra que llaman de las Xanas, es evidente porque, en el lugar de Fitoria, muy cerca de la iglesia de San Julian hay un castiello antiguo de los paganos, que llaman de Cogolla, y muy cerca, pero no se donde porque nunca la he visto, una cueva con el mismo nombre donde habita otra Xana. Esas criaturas están por todas partes. Y siguiendo con las cuevas, cerca de la Puerta Nueva de Oviedo está la cueva del culebrón, en la que habita una gran sierpe, ojalá construyeran alguna iglesia en las cercanías para que los hombres santos pudieran dar buena cuenta de la bestia. 
 Y esto es todo por ahora. Hay muchos más lugares interesantes en el alfoz, pero son muchos y no puede hablarse de todos en el mismo sitio, descubranlos aquellos que quieran, que no es bueno desvelar de una vez todos los secretos. 
Ideas de aventuras:
  • Un agote llega a la malatería de San Lazaro...
  • Un enemigo de los Pj's consigue encerrar a uno de ellos en una de las malaterías, para así poder hacerse con sus bienes y casarse con su hermana, el Pj deberá entrar en la ciudad para evitarlo, pero se expone a un severo castigo por parte de las autoridades.
  • Mari Cuchilla se quedo a vivir en su cueva el resto de su vida, pero no se dedico a limpiar la sangre de su hermano muerto. En la cueva hay un pequeño manantial del que brota no solamente agua, sino unas pocas gotas de la sangre del gigante Noraco. Beber esa agua ha hecho que Mari Cuchilla se sienta más y más fuerte. Y más loca por cierto...

Post scriptum: esta entrada se me ha quedado larga y corta. Larga porque solo pretendía hacer un mapa de lo que ahora llamamos el Oviedo rural, más que nada señalando los caminos de peregrinación que salen y entran de la ciudad, así como los puentes por los que se cruzan el Nora y el Nalón y que están documentados en la edad medía. Quería incluir también algunas leyendas, sobre todo las referentes a los dos castillos de Oviedo, Tudela y Priorio, pero finalmente no lo he hecho y las reservo para otra entrada posterior en la que intentaré dar más datos sobre estas fortalezas. Se me ocurrió después añadir los emplazamientos de las cuevas y castros que hay en el concejo (a los cuales he denominado castiellos, que es como se llaman de manera tradicional) y ahí es cuando se me quedó corta la entrada porque hay mucho material que incluir y larga porque es mucho más de lo que yo tenía pensado. Hay dieciséis castros censados en los alrededores de Oviedo, sobre algunos de ellos, casos de Priorio y Tudela, hay construcciones posteriores, en otros casos poco más he podido encontrar a parte de que están ahí. No los he puesto todos porque no quería sobrecargar el mapa, además muchos de ellos son de reciente descubrimiento y puede que fueran desconocidos en la edad media. Los que he marcado en el mapa está solo a titulo de ejemplo. Los incluyo porque me parece buena idea que en un momento determinado los Pj's encuentren algún resto prehistórico de interés para la aventura o algo así (estoy pensando en un hacha de silex con el que se puede poner fin a una criatura invulnerable al acero, v.g.), también pueden usarse como lugares en los que encontrar un tesoro de los mouros o como hogar de algún aparecido. No he encontrado, sin embargo, ninguna leyenda sobre fantasmas que se pasean entre las ruinas de los astures. No deja de ser mala idea a mi entender.
 Otro tanto me ha sucedido con las cuevas. Me parecían buena idea como posibles escenarios de aventuras, pero hay demasiadas y no todas las podía situar con precisión en el mapa, de hecho, la cueva de las Xanas de Olloniego y la de la Cogolla las he puesto un poco a mi albur, lo más cerca posible de donde posiblemente estén, pero que nadie use el mapa para ir a buscarlas que con mis indicaciones no las va a encontrar. Estoy abierto a correcciones, por cierto. 
Post scriptum II: he querido señalar en el mapa los lugares que son comentados en Asturies Medievalia en su apartado de Xeografía Máxica, entre estos se incluye la cueva de la Cogolla que acabo de nombrar, Picullanza (castellanizado en el suplemento como Pico de Lanza) y la cueva del Culebrón, que no la he nombrado bajo el monasterio de Santo Domingo porque este monasterio no lo fundan los jesuitas hasta el s.XVI, pero me parece interesante que la cueva ya este ahí, con culebra y todo. La otra cueva que nombran en Asturies Medievalia, la de Mari Cuchilla, nadie sabe donde está, así que a lo mejor se la encuentra un campista despistado. Por cierto que la leyenda de Mari Cuchilla parece ser del s.XVIII, pero como buena leyenda no veo impedimento en usarla para nuestros aviesos fines. 
Post scriptum III: como no, el dibujo del castillo de Tudela es obra del genial Juan Pablo, que en esta ocasión se ha dejado llevar por el cimmerio que lleva dentro y nos ha regalado un castillo más propio de la Era Hiboria que de la Asturias Medieval, pese al colosal tamaño del castillo, si es cierto que tenía la fortaleza hasta tres niveles de murallas con sus fosos y tres potentes torres. Debido al estado de ruina de la misma es imposible saber que aspecto tendría en la época en la que se enfrentaba a los ejércitos del rey. Los mismo con el castillo de Priorio, la fortaleza actual es producto de la febril imaginación de un magnate del s.XIX y no tiene nada que ver con la original, tan solo parece que las murallas y el portón del recinto son originales. De todos modos merece la pena acercarse por Priorio a ver el castillo, el balneario y la iglesia de San Juan... y luego cruzar el rio y tomarse unas sidras en Caces, que nunca vienen mal.